sábado, 14 de mayo de 2011

MI GRATITUD AL MAESTRO

Por: Lic. Freddy Castillo Juárez


 A iniciativa de los C.C. Diputados, teniente coronel Benito Ramírez García y del doctor Enrique Viesca Lobatón, siendo Presidente de la República don Venustiano Carranza, fue establecido el “Día del Maestro”.  Efectivamente, el 27 de septiembre de 1917, los Diputados mencionados presentaron al Congreso de la Unión un proyecto de ley en el sentido de que se instituyera anualmente un día en homenaje de gratitud al maestro. Proponían que este día fuera el 15 de mayo.  

La H. Cámara de Diputados aprobó unánimemente el decreto que establece el 15 de mayo como el Día del Maestro, para rendir justo homenaje a tan esforzado servidor social. Tiempo después los C.C. Senadores de la República lo aprobaron también por unanimidad.

 En la actualidad la fiesta del maestro está consagrada en todo México; aún cuando haya voces desagradecidas que pretenden minimizar la gran labor del maestro profiriéndoles amenazas sin sentido social en aras de una exigencia absurda en el cumplimiento de sus labores docentes, exigencias que a todas luces es politiquería  y  que no tienen razón de ser, ya que los maestros en más del 99%  son muy profesionales, y no por uno o dos que dejen que desear en sus responsabilidades se puede mal calificar a los maestros de México y además, ellos representan uno de los cimientos de la formación de nuevas generaciones de mexicanos que buscan el engrandecimiento de la patria.
 El Día del Maestro se celebró por primera vez en toda la República en el año de 1918 y partir de esta fecha se ha festejado a los maestros sin interrupción alguna. En este día se organizan festivales, desayunos, actos de reconocimiento y de agradecimiento por la importancia y la trascendental labor eminentemente social que realizan los maestros de todo el país.

 Estimados lectores, todas las profesiones son muy importantes para lograr un mejor desarrollo en todos los aspectos de la vida nacional, mas la opinión modesta de este humilde servidor, es que quizás son  cuatro las profesiones que se destacan por su alto espíritu humanitario y son las siguientes: El sacerdote, que es el guía espiritual del hombre; el médico, que es el que alivia o cura los males del cuerpo humano; el abogado, que es el profesional que defiende al ciudadano que por alguna razón desconoce sus derechos legales; y el maestro, que enseña al que no sabe; ya que es el maestro el gran cultivador del progreso de la humanidad.

 No hay virtud más excelsa que la entrega que hace el hombre en bien del hombre mismo, virtud que reconocemos en el Maestro, porque los maestros consagran parte de su vida para encauzar a muchas generaciones dentro del camino del éxito.

 El día de hoy es la ocasión más propicia para conjugar nuestro regocijo y testimoniar al Maestro nuestra gratitud. Gratitud fervorosa, porque el Maestro es muy querido en todas las sociedades, deja en nosotros la semilla fecunda de sus enseñanzas.

Cómo me voy a olvidar a tan distinguidos mentores como el Maestro José Guadalupe Gamboa Matú, la Profesora Lourdes Segura Abreu, la Maestra Lourdes Crispín Sampedro, la profesora Margarita González  Pardío de Márquez, la maestra Josefina Gutiérrez de Campos, el profesor José Andrés Antuña Sánchez, el profesor Eduardo Mendoza O., mi admirada maestra Gloria R. Escalante Rivero y la profesora Hilda E. Canto Mendoza; el profesor Jorge Iván Rosado Martínez, el profesor Manuel Ávila Contreras y por supuesto el Lic. Ricardo Gutiérrez López, a quien aprecio y respeto como a un padre;  y tantos otros que me brindaron su conocimiento y su talento. Encontré en ellos, ejemplo, altos ideales, inquebrantable fe, conducta intachable, patriotismo, lealtad, nobleza en el esfuerzo, voluntad firme y generosa acción.

 El día de hoy,  me uno a los homenajes que se les rinde a los maestros, expresándoles mi sincero reconocimiento y profunda gratitud por esa inmensa labor patriótica que realizan todos los días del año con su ejemplar conducta de buenos  y magníficos ciudadanos.  

 Hoy el reto de México es vencer las desigualdades. La educación es la palanca para el desarrollo en la equidad que México necesita. La nación exige más equidad en todos los campos y la educación es precisamente la palanca que pueda dar la equidad que reclaman los mexicanos. 

El sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación no es obstáculo para el progreso educativo, sino es acicate para poder convertir a la educación en la vanguardia que requiere la transformación de México.

 La Patria depende de la calidad de sus maestros, porque el que sabe educar y guía con el ejemplo, hace patria. Los maestros de Progreso y de Yucatán hacen patria. Gracias por sus doctas y nobles enseñanzas. Estaré siempre de pie y a la orden, vinculado por el respeto, el afecto y la admiración por todo lo que significa el Maestro.

Felicidades y enhorabuena. Es cuanto.
 Progreso, Yucatán, mayo 15 de 2011.
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