domingo, 31 de octubre de 2010

EXCOMUNION DE: Don José Miguel Gregorio e Ignacio Hidalgo y Costilla-Gallaga Mandarte

CONOCIDO COMO EL CURA  MIGUEL HIDALGO

(Una semana después de haber dado el Grito de Independencia)

   “Por la autoridad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, de la Inmaculada Virgen María, Madre del Salvador y de Todas las Vírgenes Celestiales, Ángeles y Arcángeles, Tronos, Dominios Profetas, Apóstoles y Evangelistas; de los Santos Inocentes, que en la presencia del Cordero son hallados dignos de cantar el nuevo coro de los Benditos Mártires y de los Santos Confesores, de Todas las Vírgenes y de Todos los Santos, juntamente con el Bendito Elegido de Dios; SEA CONDENADO JOSE MIGUEL GREGORIO E IGNACIO HIDALGO Y COSTILLA GALLAGA MANDARTE,  ex – cura del pueblo de Dolores, LE EXCOMULGAMOS Y ANATEMATIZAMOS desde las puertas del Santo Dios Poderoso, le separamos para que sea atormentado, despojado y entregado a Datán y Abirán y con todos aquellos que dicen al Señor, apártate de nosotros, no deseando tus caminos; como el fuego se aparta con el agua, así se apague la Luz para siempre a menos que se arrepienta y haga penitencia. Amén.

   Que el padre que creó al Hombre le maldiga; que el Espíritu Santo que se derrama en el Bautismo le maldiga; que la Santa Cruz de la cual descendió Cristo triunfante sobre sus enemigos le maldiga; que María santísima, Virgen Siempre y Madre de Dios, maldiga; que todos los Ángeles, Príncipes y Poderosos y todas las Huestes Celestiales le maldigan; que San Juan el Precursor, San pedro, San pablo, San Andrés y todos los Apóstoles de Cristo juntos, le maldigan y el resto de los discípulos y evangelistas, quienes con su predicación convirtieron al Universo y la admirable compañía de mártires y confesores; quienes por sus obras fueron dignos de agradar a Dios, le maldigan. Que el Santo Coro de las Benditas Vírgenes, quienes por honor a Cristo han despreciado las cosas del mundo, le condenen; que todos los Santos que desde el Principio del Mundo hasta las edades más remotas sean amados por Dios, le condenen. SEA CONDENADO MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA en donde quiera que esté ya sea en la casa, en el campo, en el bosque, en el agua o en la Iglesia.

    SEA MALDITO en vida y muerte. Sea maldito en todas las facultades de su cuerpo. Sea maldito comiendo y bebiendo, hambriento, sediento, ayunando, durmiendo, sentado, parado, trabajando o descansando y sangrando. 

Sea maldito en su pelo, sea maldito en su cerebro y en sus vértebras; en sus sienes, en sus mejillas, en su nariz, en sus dientes, y muelas, sus hombros, en sus manos y en sus dedos. Sea condenado en su boca, en su pecho, en su corazón, en sus entrañas, y hasta en su mismo estómago. Sea maldito en sus riñones, en sus ingles, en sus muslos, en sus genitales, en sus caderas, en sus piernas, sus pies y sus uñas. Sea maldito en toda su coyuntura y articulaciones de todos sus miembros; desde la corona de su cabeza hasta la planta de sus pies, no tenga punto bueno. Que el Hijo de Dios viviente con toda su Majestad, maldiga y que los cielos con todos los poderes que los mueven, se levanten contra él, le maldigan y le condenen, a menos que se arrepienta y haga penitencia. Así sea. Amén.


Manuel Abad y Queipo, Obispo de Michoacán, 23 de Septiembre de 1810.
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