Si el instrumento material en que los militares basan su poder son las armas, y los ricos el dinero, el de los religiosos la mentira, el de los políticos las falsas promesas, los masones no tenemos ningún instrumento material en el que apoyarnos para ejercer nuestra influencia, más que la Razón.
Por ello debe ser precisamente la Razón la que corrija el rumbo Augusto de Nuestra Orden Masónica-Nuestra influencia es inmaterial y mucho más sutil. En algún sentido podría decirse que es la palabra; sin embargo, ella es sólo el vehículo de otros componentes subterráneos e imponderables que subyacen bajo el poder. Este está basado en una mezcla de secreto, doctrinas,inteligencia, fraternidad y, en mucha parte, sinceridad. Los masones tenemos miedo a lo que pueda sucederle al ciudadano si no sigue las pautas que con el Buen Orden Mundial le han marcado.
El poder se ejerce, en último término, mediante normas precisas; pero antes de llegar a ellas hay otras mil maneras sutiles de ejercerlo que van desde las conversaciones privadas y de los bulos lanzados para observar la reacción del pueblo, hasta los programas televisados con su correspondiente manipulación de la mente de los ciudadanos.
El fin último de nosotros los masones es estar ejerciendo la fraternidad, impulsar ideas positivas, mantenerse unidos y luchar no sólo contra los embates de nuestros enemigos, y contra las intrigas de algunos de nuestros propios miembros, miembros que se han infiltrado de otras instituciones políticas o religiosas. En esta lucha —que en muchos se convierte en una distracción de nuestros objetivos fraternales— se nos va la mayor parte de nuestra energía.- la institución masónica gasta el setenta por ciento de su energía en mantener el Orden de sus miembros, todo esto es un gasto inútil de tiempo, que bien podríamos emplearlo en el bien de la humanidad.
El intrigar, el lanzar bulos, el poner zancadillas, el aprovecharse de la debilidad pasajera de su adversario, el lanzar sospechas sobre la conducta de alguien y el mentir con cara de quien está recitando un versículo del evangelio son las armas normales de los infiltrados en nuestra institución masónica. Los infiltrados en nuestra orden masónica llegan inclusive a ser autoridades, y usan cualquiera de ellas, y hasta, si hace falta, difamar a un buen hermano masón, con tal de mantenerse en el puesto de privilegio. Puede ser que haya alguno que en el último minuto vacile en llegar a semejantes extremos, pero la mayoría contentará su conciencia con alguna motivación « seudo ética» y dejará que la justicia masónica sea atropellada.
El gobernar a la masonería debería ser de hecho por aquellos masones que previamente hubiesen demostrado no sólo que eran capaces de llevar adelante empresas masónicas sino que estuviesen limpios de toda mancha de corrupción, pero como no es así nos encontramos con tanta frecuencia con ejemplos de dignidades masónicas, grandes y pequeñas, que, una vez instalados en el puesto de poder y con un cierto grado de impunidad, atropellan a mansalva la justicia... y el erario de la Logia.
En la actualidad y según el mecanismo de nuestra imperfecta democracia masónica, de ordinario, se llega al poder masónico adulando, vociferando en las tenidas de Gran Logia las consignas que dicta la sin razón, dejándose atropellar por los que están arriba y «tragando sapos», según el argot popular, demostrando que se es más masón que el propio Benito Juárez, atacando a los adversarios con más saña que los demás, y mintiendo con palabras más bellas.
Este es el gran flaco de nuestra democracia masónica junto con el hecho de que, una vez elegidos los candidatos, no hay manera de deshacerse de ellos cuando no cumplen o cuando traicionan abiertamente los deseos de los que los han elegido:
Luis Donaldo Colosio político sacrificado, cuya muerte quedó impune; ¿Pena de muerte para asesinos?
Cuando estudiaba mi primera carrera profesional, la situación en casa era crítica en lo económico y familiar.
Sin entrar en dolorosos detalles que afectarían a terceros, dire que me ví obligada a trabajar para poder estudiar.
Así las cosas, los empleos de medio tiempo para alguien que recién salió de la prepa no crecen en los árboles y con muchos esfuerzos conseguí el peor de ellos pero que al menos me permitía llegar a tiempo a clases.
Éste consistía en dar clases de literatura española a los presos de la penitenciaría para varones de Santa Martha Acatitla, la grande, denominada así porque allí se encuentran aquellos criminales que ya han agotado todas las instancias legales y compurgan allí su sentencia hasta el término.
Por las condiciones excepcionales de la secundaria técnica que opera al amparo de la ley de normas mínimas y remisión parcial de la pena, se me autorizó el empleo sin contar con el título de maestra normalista ya que agradecen al cielo que cualquiera se aparezca a cubrir las vacantes mal pagadas, peligrosas y encima lejanas.
Durante casi 5 años mi rutina diaria iniciaba de madrugada para llegar en 3 ó 4
camiones hasta el fin de Iztapalapa a checar tarjeta antes de las 7 a.m., dar mis clases, colaborar en las entrevistas para preliberación y realizar otras actividades de orden cultural.
Salía de allí a medio día con una torta de frijoles y una concha tomadas del rancho carcelario para llegar a CU antes de mi primera clase a las 2 pm.
Esos años departiendo con lo más granado de la criminalidad me autorizan moralmente a reiterar que creo totalmente en la pena de muerte y que considero indispensable revivir el espítiru original del artículo 22 de nuestra constitución que la señala para secuestradores, salteadores de caminos, traidores a la patria y asesinos con alevosía.
Estoy harta de escuchar las explicaciones bizantinas de los defensores de los derechos humanos que sólo se abocan a tutelar los de los criminales sin pensar que son las víctimas las que deberían quedar salvaguardadas de entes que no merecen el calificativo de humanos y menos aún de animales ya que estos matan por hambre o protección, nunca por el placer de hacer daño o generar una ganancia adicional al sustento cotidiano.
En mis años de trato con criminales, violadores, secuestradores, asaltantes, pederastas, narcotraficantes, asesinos a sueldo, rateros y maleantes de toda calaña puedo asegurar que hay en algunas personas un gen maligno que impide toda rehabilitación y que la linea sutil del bien y el mal está totalmente borrada en sus mentes.
Para ellos no hay rehabilitación posible, sólo la destrucción de su malignidad pone a salvo al resto del mundo de esta mancha contaminante.
Con los pelos de la burra en la mano puedo afirmar sin temor a que nadie me contradiga que las cárceles no son centros de rehabilitación como cacarean las autoridades sino verdaderas universidades del crimen, sobre todo las prisiones mexicanas que tienen este sui generis sistema tipo Club Med donde el preso goza de mil canonjías siempre y cuando las pueda pagar y que son un verdadero insulto de corrupción para las víctimas a las que la justicia nunca les cumple.
El caso de Fernando Martí, este terrible secuestro que no sólo acabo con la vida de un jovencito de sólo 14 años, sino con toda su familia que quedó moralmente destrozada, vuelve a poner en el tapete de la discusión el tema y creo que ya hay que dejarnos de niñerías y aceptar que la realidad nos ha rebasado y que no vivimos en Disneylandia.
El diputado priista Emilio Gamboa desde la Cámara de Diputados lanza la propuesta y yo estoy dispuesta a sentir simpatía electoral por cualquiera que saque de circulación a esos seres abominables sin entraña que no se tocan el corazón para jugar con la vida y suerte de los demás, porque no nos hagamos idiotas,, ¿alguien espera que años en reclusión rehabiliten a estos monstruos?
La opción que dan los defensores de los derechos humanos es la cadena perpetua que no lo es tanto ya que la pena máxima en México es de 40 años no acumulables y con la ley de normas mínimas y remisión parcial de la pena hablaríamos que en no más de 18 años el sujeto estaría en la calle delinquiendo de nuevo, eso, claro está, si no se fuga antes, tras vivir entre rejas de nuestros impuestos gozando de visitas familiares, conyugales, comida casera, televisión, celda privada y todo lo que su dinero le pueda comprar gracias a la rampante corrupción carcelaria.
No seamos inocentes, el Mochaorejas o estos judiciales de la banda de la flor no tienen rehabilitación posible como tampoco la tienen quienes actúan por compulsión como los violadores y pederastas, por lo tanto antes que una manzana pudra a todo el barril es mejor desecharla.
Por ello le invito a que presione por que la pena de muerte regrese a nuestro país. Ya se que los estudiosos del derecho, mismos que posiblemente no hayan pisado una cárcel ni de broma vengan a decirme que eso no limita la delincuencia, argumento que tal vez sea cierto en teoría pero en la práctica se ha demostrado que la mano dura ayuda bastante a evitar las reincidencias.
En esos avatares de mi rocambolesca vida, pasé un tiempo en Afganistán y Pakistán, paises musulmanes que no se andan con cuentos a la hora de castigar el crimen.
Allí si robas, se te corta la mano criminal y la horca te espera en casos de asalto, asesinato o narcotráfico, con lo cual puedo afirmar que me sentìa más segura al viajar al lado de los guerrilleros Mujaidines afganos que dejando mi carro estacionado en una calle céntrica de la Ciudad de México.
Por ello celebro y lo hago con mayúscula que el gobernador Perry de Texas no haya echado la pata para atrás a la hora de castigar a José Medellín, ese tamaulipeco indocumentado que hace 15 años tomó parte en la violación tumultuaria, tortura y muerte de dos adolescentes en Houston y al cual tan 'valientemente' defendió a un costo millonario el gobierno mexicano aduciendo al hecho que cuando fue detenido él no solicitó auxilio consular ni se le informó del derecho al mismo.
Medellín, cínico en su confesión, esperó en el pabellón de la muerte por una clemencia que no tuvo para con sus víctimas tras alegatos legales que le prolongaron la vida 15 años. Finalmente la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos se puso de corbata a la Corte Internacional de la Haya e hizo lo que su ley dice en su país. Y de nuevo lo apoyo, ya basta de hacerle a la Medre Teresa de Calcuta con esta bola de desechos sociales.
Necesitamos mano dura, que delinquir no sea buen negocio, que la policía nos cuide en vez de hacernos sus víctimas y que en México el crimen no sea buen negocio.
Cuando pienso en cuantos Fernandos Martí hay por allí, víctimas de judiciales, policías, Afis y demás yerbas, reitero mi llamado a que dejemos de pastar mansamente como borregos y alcemos la voz con un ¡Ya basta! claro y fuerte que se escuche en el 2009 en las urnas, único lenguaje que entienden nuestros políticos Totalmente Palacio.
A estas alturas de mi vida, tan llena de altibajos, bueno , más bajos que altos, curtida por la crueldad de verdaderos pros, no siento que tenga ya nada que perder al intentar iniciar un movimiento ciudadano que responda realmente a lo que siempre hemos soñado y nunca hemos obtenido, como dice mi admirado Mario Benedetti :
'Te quiero en mi paraiso, es decir que en mi país la gente viva feliz, aunque no tenga permiso'.
Muchas veces basta una mirada.
Una mirada sostenida.
Los ojos sobre los ojos del otro.
Adivinar el significado de los brillos.
Leer el futuro inmediato más allá de la pupila.
Quieres decir muchas cosas,
pero aguántate las ganas.
Aprieta los labios.
Permite que las ideas circulen
pero que se queden adentro.
Alarga el espacio entre las preguntas y las respuestas.
Deja que los músculos se dibujen en el rostro.
Espera una señal de alerta.
Forzar la respiración.
Pensar que el otro piensa.
Analiza.
Espera.
La economía de las palabras:
una virtud que no es exclusiva de las monjas de clausura.
Un juego que practican los que saben hacerse los locos.
Los que entienden que nó todos los interrogantes
merecen una frase.
Que la solución no siempre llega al abrir la boca.
¿Por qué decirlo todo?
¿Por qué no mantener en conserva una dosis
de lo que se piensa?
¿Por qué no convertir en secreto
algunas de las ideas que hacen su aparición sin previo aviso,
al menos con la ilusión de que el tiempo las madure
y las transforme en ideas más duraderas?
¿Por qué no entender, de una vez,
que la boca jamás logrará ser tan rápida como el cerebro?
Y que no todo lo que cruza por la mente
puede convertirse en palabras, ni lo merece?
Que también se puede hablar con el gesto?
Que el silencio a veces grita?
Se guarda silencio en los hospitales,
en las salas de velatorios,
en las sesiones solemnes
y en el consultorio odontológico.
Se guarda silencio por pudor,
por respeto, por dolor...
por el dolor que es incapaz de convertirse en llanto.
Ó cuando el llanto se agota, y agota al que llora..
Habría que aprender a callar
sin otro motivo que la propia voluntad.
Callar para escuchar.
Callar para mirar.
Callar para aprender.
Callar para callar.
Callar, para convertir el silencio en un cómplice.
Para saber si el eco existe.
Callar, porque no todo lo que nos conviene
escuchar nos lo dicen al oído,
con la intimidad de una confesión,
con el volumen de un grito,
con el acento de las grandes revelaciones.
Callar, para comprender que el silencio es el antifaz
de los sonidos más hermosos...
Vigésimo Octavo Congreso Nacional Masónico de Grados Filosóficos.
Zacatecas hoy।- grupos hegemónicos pretenden reducir la condición humana de los que menos tienen, retraerlos a la barbarie en plena era del conocimiento y de la tecnología digital; la inequidad y la injusticia se enseñorean en todos los rincones de la tierra; el hambre y la enfermedad constituyen la situación de quienes no gozan el derecho elemental de su propia naturaleza, por el único crimen de pertenecer a una región geográfica o a un grupo social determinado; el poder de los grupos dominantes se sustenta en la acumulación de la riqueza एनel uso de las armas y la violencia। Ante este lamentable estado de cosas, se hace necesario levantar la voz con el fin de establecer el orden en el caos y regresarle al hombre los medios para aprovechar los bienes de la naturaleza y vivir en armonía con su entorno y a los masones mexicanos, el lugar que por dignidad les corresponde. Esta es la importancia que reviste el promover espacios como el que este Congreso Nacional Masónico de Grados Filosóficos ofrece, en donde la reflexión es el mejor camino a fin de fortalecer el espíritu y cultivar la inteligencia, generando alternativas para que todos los seres humanos alcancen niveles decorosos de vida.
El vertiginoso desarrollo alcanzado por la ciencia y la tecnología durante los últimos años, modificó profundamente los patrones de producción y elevó la eficiencia de las economías de punta. Sin embargo, tal como lo señaló el Soberano Gran Comendador en el discurso inaugural de este Congreso: “…El aumento en la producción económica si bien establece las condiciones para construir un mundo mejor, engendra, asimismo, un sistema político dominante y grupos sociales que obtienen una inmensa superioridad sobre el resto de la población”. En efecto, toda vez que el control de la ciencia y de la tecnología está en manos de los monopolios internacionales, los beneficios resultantes no se difunden y aplican por igual entre todas las naciones y grupos humanos. Por el contrario, la distancia que separa a las naciones pobres de las industrializadas es cada vez más grande.
La concentración del capital financiero, apuntalado por una lógica de reproducción que solamente favorece a unos cuantos, ha dado como resultado un orden mundial injusto, insostenible económica, social y ecológicamente, y generado expectativas de consumo inalcanzables para los países emergentes y para muchos hombres y mujeres de los países desarrollados.
Esta es, sin duda, la causa principal de los cuatro grandes flagelos de la humanidad:
1. La Crisis de los Alimentos, cuyos altos precios retrasan el cumplimiento de las metas del milenio trazadas por la ONU, intensifican la inestabilidad política y ahondan la desigualdad social entre países y entre capas de la población. Se estima que, como consecuencia de la crisis alimentaria mundial, más de 105 millones de personas podrían caer por debajo de la línea de pobreza extrema, que se sumarían a los 800 millones reportados por la FAO que ya padecen dicha situación.
2. La Crisis del Desarrollo Humano, ya que cada vez es más grande el abismo entre los pueblos que integran el llamado primer mundo -que concentran riqueza, tecnología avanzada y bienestar- y los que aún se agitan en la pobreza, el hambre y la desesperanza.
3. La Crisis Ambiental, cuya manifestación más grave, el calentamiento global, ya empieza a causar estragos entre la población, la agricultura y el medio ambiente; y no obstante que las emisiones de gases de efecto invernadero provienen en su mayor parte de países industrializados, éstos han sido hasta hoy los más renuentes a adoptar medidas que reduzcan el riesgo de calamidades mayores.
4. La Crisis Energética, que se caracteriza por el desorden en el mercado causado por la especulación, ha impulsado a las grandes potencias a buscar en los países emergentes -como México-, solución a su irracional demanda vía la privatización de actividades de la industria de los hidrocarburos.
En lo que a México se refiere, la situación no es mejor que la correspondiente a la mayoría de las naciones en vías de desarrollo. La economía no crece ni siquiera al ritmo que lo hacen algunas economías latinoamericanas. De ocupar hasta hace algunos años el lugar número seis por su tamaño, nuestra economía ha descendido hasta el lugar número once y continúa en picada, los indicadores de productividad y competitividad así lo demuestran. La pobreza aumenta y el desempleo también. No hay trabajo para quienes lo demandan y necesitan. La carestía lesiona a las clases sujetas a ingresos fijos. La inseguridad y la violencia han hecho presa de prácticamente todo el territorio nacional, mientras que al Gobierno Federal se le percibe aislado y sin capacidad de “dar respuesta a los problemas que enfrenta la población, que sólo encuentra a su alrededor vacío e incertidumbre” (Soberano Gran Comendador).
Atento al acontecer del mundo y del país en el que vive y al que se debe, el Congreso Nacional Masónico de Grados Filosóficos, después de intensos, vigorosos y siempre responsables debates, se pronuncia por:
1. Un Orden Mundial más justo en donde florezcan la libertad, la justicia, la igualdad y la fraternidad entre los hombres; la paz y la cooperación fructífera entre todas las naciones;
2. El alivio inmediato de la apremiante situación generada por la crisis alimentaria, mediante nuevas estrategias para impulsar el desarrollo del mundo rural, producir más y distribuir mejor;
3. La disminución de la brecha que separa a los países industrializados de los países pobres y, consecuentemente, la estricta aplicación de las medidas que establece la Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados, propuesta por México y aprobada por la ONU;
4. El categórico respaldo a todas las medidas conducentes a la inmediata reducción de la emisión de gases de efecto invernadero.
Entre los Congresistas hay una profunda convicción: es urgente e imprescindible a la sana convivencia entre los mexicanos, abrir paso a un nuevo conjunto de políticas públicas encaminadas a frenar los procesos de degeneración que afectan a las instituciones nacionales y, por ello indispensable luchar por la conformación de una nueva relación de fuerzas políticas y sociales, capaz de asegurar una nueva dirección, distinta de la actual, necesariamente progresista para la vida del país, hacia la construcción de un orden social más avanzado.
Establecidos los principios, el Congreso concluye:
1. EDUCACIÓN:
La educación es la vía más conveniente para que el individuo y la sociedad alcancen su pleno desarrollo.
Que el Estado dedique a la inversión educativa el equivalente, por lo menos, al 8 % del PIB.
Asimismo, la conveniencia de recuperar los vínculos de mutua solidaridad con las organizaciones magisteriales.
El fortalecimiento de la educación pública, laica y gratuita y la observancia estricta del artículo 3º Constitucional, para reforzar y ampliar la condición del Estado Laico Mexicano, como el camino más viable para propiciar el desarrollo de las clases económicamente desprotegidas.
2. DESARROLLO SUSTENTABLE
La sabiduría política adquirida por el Constituyente en siglos de lucha contra el colonialismo, determinó que el desarrollo del país discurriera por una vía no exclusivamente capitalista. Luego de apasionados y con frecuencia agitados debates, el Constituyente del 17 estableció las bases teóricas y jurídicas de un sistema de economía mixto o nacional revolucionario, sustentado en 3 áreas de propiedad: la propiedad pública reserva a la nación el dominio exclusivo de riquezas, recursos naturales y actividades consideradas esenciales al logro de un desarrollo independiente, justo y sostenido; la propiedad social, pone bajo control de los trabajadores del campo y las ciudades medios de producción idóneos para la obtención de un nivel de vida digno; y la propiedad de los particulares, por decisión de la Nación otorga a éstos el dominio sobre determinados bienes y servicios, siempre que su explotación no afecte los intereses generales.
En esta sencilla fórmula de organización económica, seguida de la praxis, se sustentó la estabilidad económica y la paz social de que disfrutó nuestro país durante décadas.
El derrumbe de empresas públicas y el grave debilitamiento del sector social, (ejidos, cooperativas, y empresas propiedad de sindicatos y trabajadores), acordado desde las altas esferas del poder político acompañado de la apertura incondicional a la inversión extranjera y el apuntalamiento casi exclusivo del sector privado –extranjero y nacional-, condujo a la concentración de recursos y riquezas, alentó el surgimiento de monopolios que gravitan desmesuradamente en las decisiones de política económica, debilitó al Estado mexicano, y produjo un cambio en la correlación de fuerzas que por un lado favorece a los altos círculos del dinero y, por el otro, ahonda la desigualdad y la injusticia.
Ahora se plantea ante nosotros un dilema insoslayable: o los cambios que reclama la nación se encauzan por el camino trazado por la Constitución, o se abre ante nosotros, nuevamente, la ominosa perspectiva de la desunión social y acaso la violencia.
Las razones expuestas son irrebatibles, por ello los masones mexicanos demandamos una profunda y verdadera reforma democrática de la economía, regida por el Estado mexicano, que propicie el desarrollo de las fuerzas productivas, enfatice en la vocación agropecuaria de los recursos naturales, promueva el desenvolvimiento de la industria y los servicios, aliente la investigación científica y su aplicación tecnológica, delimite y dé mayor integración nacional a la planta productiva y respete las tres formas de propiedad y de organización social, puesto que la nación necesita más y mejor iniciativa estatal, más y mejor iniciativa social y más y mejor iniciativa privada.
El petróleo
La expropiación y subsecuente nacionalización de la industria petrolera, decretada por el patriota presidente Lázaro Cárdenas del Río -apuntalado por la solidaridad de los trabajadores del campo y de las ciudades-, fue producto de una decisión fundamental del pueblo mexicano. Por lo tanto, estamos en presencia de una determinación inamovible, irrenunciable e irreversible. En consecuencia, nuestro Congreso se pronuncia por un rotundo no a todo intento de privatización, abierta o disimulada, total o parcial, de la industria petrolera nacionalizada e integrada, que abarca todas las fases, actividades y procesos desde la exploración, búsqueda de mantos y yacimientos, perforación, extracción, conducción, transportación, almacenamiento, refinación, distribución, comercialización de los derivados y ventas de primera mano, según se deriva de la correcta interpretación del párrafo sexto del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Asimismo, se pronuncia por la elaboración, mediante consulta democrática, en consonancia con lo que establece el artículo 26 de nuestra Carta Magna, de una política energética integral, que sustente y propulse el desarrollo económico y la industria, apoye al campo y a los campesinos, preserve y enriquezca los ecosistemas, promueva el progreso de las familias mexicanas y fortalezca la soberanía nacional. En este contexto, considera de toda relevancia una reorganización de Petróleos Mexicanos, que vigorice su capacidad de ejecución, garantice el aprovechamiento racional de la cuantiosa riqueza de hidrocarburos que pertenece a la Nación y asegure que ella sirva verdaderamente a los superiores intereses de los mexicanos.
Federalismo Hacendario
Es preciso fortalecer un sano federalismo, dando sustento financiero a cada uno de los tres niveles de gobierno. Se precisa que la reforma al Estado contemple fuentes de ingreso con potestad tributaria plena a los Estados de la República, que actualmente sólo pueden hacer uso de fuentes concurrentes o mecanismos compensatorios que niegan su esencia de entidades libres y soberanas. Deben establecerse en nuestra Carta Magna fuentes tributarias privativas que garanticen la soberanía y viabilidad hacendaria de las entidades federativas.
Migración
La migración es un fenómeno mundial que arranca desde el origen mismo de la humanidad. Es consustancial a la naturaleza del hombre libre.
Los masones postulamos el principio siguiente: “que nadie emigre de su propia tierra por falta de oportunidades de desenvolvimiento; y que a nadie que haya emigrado se le vulneren sus derechos humanos”.
Por lo tanto, luchamos por la construcción de sistemas económicos que generen empleo digno y socialmente útil para todo el que lo demande.
Nos opondremos siempre a toda manifestación de xenofobia contra los migrantes y nos esforzaremos porque a éstos se les les reconozca en su condición de seres humanos y se respete su dignidad.
3. ESTADO DE DERECHO
Como forma de control a los actos consumados de las autoridades del Gobierno Federal, se propone instituir una vía que haga posible la revisión y en su caso anulación, cuando impliquen una merma o deterioro del patrimonio nacional.
A ese efecto, se propone la modificación del Artículo 35 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
4. TEMAS MASÓNICOS.
Laicismo Este XXVIII Congreso respalda, en todos sus términos, la iniciativa presentada por un grupo de distinguidos legisladores para reformar y adicionar los artículos 40 y 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que propone elevar a rango constitucional el atributo de “Laica” a la República; y en lo relativo al Municipio, que ostente la condición de “Laico”; por lo tanto solicita, con todo respeto, del Honorable Congreso de La Unión, promueva, hasta concluir, el proceso Legislativo de análisis y, en su caso, aprobación, que corresponde a dicha iniciativa.
5. CIENCIA Y MASONERÍA
El desarrollo de la Ciencia en la Masonería sirve para desmitificar las explicaciones que las corrientes dogmáticas tratan de imponer en los hombres supuestas verdades absolutas y remite al estudio de la naturaleza, del hombre y del universo, por medio del análisis sistemático.
La Ciencia estimula el uso de la inteligencia y la razón y siembra la duda acerca de todo lo escrito y lo dicho, exponiéndolo en el tamiz del racionalismo para corroborar la verdad o la falsedad de los hechos que cotidianamente alimentan nuestro intelecto.
Por ello, el Congreso se pronuncia por el apoyo a la investigación científica y al desarrollo de la tecnología al servicio del hombre.
6. LA FAMILIA
La familia es la más universal de las instituciones sociales y la fuente de las primeras y más poderosas influencias a las que está expuesto el individuo en todas las sociedades. Por consiguiente, el Congreso concluye:
a) La familia como ente no tiene personalidad jurídica, no así los miembros que la componen, quienes sí son factores de cambio en la sociedad.
b) Los padres deben intentar humanizar individual y colectivamente a quienes integran la familia para ser factores de cambio en una sociedad libre, justa armónica y socialmente aceptable.
c) La verdad y la congruencia deben ser valores preponderantes dentro de la familia.
d) La filosofía liberal debe ser la base para que el masón sea un factor de cambio dentro de la familia y la sociedad.
Los masones filosóficos mexicanos, concluimos con una sincera exhortación: en estos tiempos de cínico y rabioso ataque contra todo lo que Juárez sigue representando para México, es menester defender la obra del Arquitecto Moral de la República, lo que equivale, no más, pero tampoco menos, que al derecho de los mexicanos a forjar un desarrollo soberano, a salvo de perniciosas injerencias.