martes, 14 de diciembre de 2010

Elementos masónicos en la catedral de Chihuahua


EL DIARIO 
Alberto Delgado Hernández
Chihuahua— Investigadores chihuahuenses descubrieron símbolos masónicos en la Catedral de Chihuahua, los cuales están ubicados en la capilla de Nuestra Señora del Rosario, consagrada en 1760 por el obispo de Durango, Pedro Tamarón, a un costado del campanario.

La capilla, que alberga las imágenes labradas en cantera, también tiene una puerta con un epígrafe que explica la culminación de la obra arquitectónica; así como un plafón donde aparecen las imágenes de Nuestra Señora del Rosario, Santa Rosa, Santo Domingo y las almas del purgatorio.
Estos símbolos de la masonería en una construcción de la Iglesia católica, podrían aparentar una contradicción histórica –dijo Rubén Beltrán Acosta, cronista de la ciudad–, por la mala relación que por muchos años existió entre la Iglesia y la masonería.
Para el cronista no queda duda de que son escuadras y compases los que aparecen en la Catedral, y que muestran un grado de la masonería.
Señaló que “el tema puede resultar muy polémico, pues habrá gente que no esté de acuerdo con los símbolos, pero los constructores fueron masones”.
Según la documentación que obra en el Archivo Histórico de Chihuahua, la masonería inicia precisamente en los talleres de artesanos, los mismos que edificaron la Catedral.
La relación de los masones de un lugar a otro –incluidos los artesanos y canteros de Chihuahua–, eran conocidos dentro de los círculos o estructuras, y son los que fueron contratados para realizar una de las obras más importantes del Siglo XVIII.
Documentos históricos revelan que los masones iban dejando sus símbolos desde Europa hasta América, llegando a Chihuahua, luego entonces se dio un choque frontal entre la masonería con el clero católico, o viceversa.
Si bien antes la masonería no daba motivos para que los católicos se pronunciaran contra ellos, a partir de que éstos comenzaron a abanderar causas como la no intervención de la Iglesia en la educación, entre otras, se dio la fuerte división que hoy se conoce y que se ejemplifica en el gobierno del presidente mexicano Benito Juárez.
Los símbolos masónicos descubiertos en la capilla de Nuestra Señora del Rosario de Catedral de Chihuhaua, son los únicos que existen en esta edificación, o al menos, los que han encontrado reconocidos investigadores.
Pero así como este caso, hay otros templos en los que quedó la huella de la masonería, añade Rubén Beltrán: “La historia de la religión y los masones señala que hay muchas obras del Siglo XVIII donde aparecen sus símbolos”. 

lunes, 13 de diciembre de 2010

Iglesia venezolana pidió a EE.UU. cooperar contra Chávez (Wikileaks)

sábado, 11 de diciembre de 2010

Laicidad en la educación

Laicismo. Religión. Doctrinas religiosas. Escuela Pública. Sistema Educativo Mexicano. Libertad. Conciencia. Creencias. Democracia

http://html.rincondelvago.com/laicidad-en-la-educacion.html 

Introducción
Relacionar a la educación con el laicismo y con la vida cotidiana nos da ocasión de aquilatar uno de los principios fundamentales que garantizan nuestras libertades.
 La laicidad ha tenido una enorme importancia en la historia de México. En nuestro tiempo, es un principio con implicaciones de gran relevancia y en consecuencia, conviene discutirlo para tener ideas claras que nos ayuden a apreciarlo
Es saludable que en el medio académico se dé la debida atención al tema de la vigencia de este principio de la educación nacional. La valoración de lo rico y complejo de sus planteamientos jurídicos y filosóficos, y de sus consecuencias para la vida cotidiana y para el futuro de la nación, se beneficia del tratamiento riguroso y ecuánime que pueda imprimirle el debate académico.
Fundamento Legal
Art. 5 - La educación que el Estado imparta será laica y, por lo tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa.
Nuestra constitución establece que la educación que imparta el estado debe ser laica, y la define como aquella que se mantiene "por completo ajena a cualquier doctrina religiosa". El laicismo en el ámbito educativo es la expresión del principio histórico de separación del Estado y las iglesias, así como de un conjunto de normas que, por un lado, impiden al Estado establecer preferencias o privilegios a favor o en contra de religión alguna y, por otro, de la garantía de la libertad de creencias, de la cual se derivan derechos específicos para todo individuo, a saber: tener o adoptar la creencia religiosa de su preferencia, o bien no profesar creencia religiosa alguna y no ser objeto de discriminación, coacción u hostilidad por causa de tales creencias religiosas, ni ser obligado a declarar sobre ellas.
El laicismo en la educación responde a las necesidades de un pueblo como el nuestro, que ha aspirado a asegurar la libertad de conciencia, a afianzar, mediante la educación, una forma de gobierno y un sistema de vida democráticos en los que se exprese el pluralismo social y político del país; y a respetar plenamente las garantías individuales y los derechos humanos de toda persona.
La educación laica es una condición del desarrollo libre de los individuos, pues asegura la libertad de conciencia de todas las personas, tanto la de quienes adoptan alguna religión como la de quienes no lo hacen. Ante el Estado y ante la ley estas personas son iguales.
Además, el laicismo en la educación, ha hecho posible la superación de conflictos sociales que en otras épocas dividieron profundamente a los mexicanos y ha puesto a salvo de dichos conflictos a las comunidades escolares al respetar la libertad de creencias de los niños y de sus padres.
Por otra parte, hemos comprendido la necesidad de reconocer la diversidad y de respetar los derechos de las minorías. El laicismo en la educación hace suyos estos dos principios democráticos y con ellos garantiza el principio de igualdad jurídica de todos ante la ley.
Asimismo, el Estado laico garantiza la libertad de conciencia, por ello no adopta ni se opone a los credos de las diversas religiones.
Veamos cada una de estas condiciones del laicismo, imaginando las consecuencias de su incumplimiento en el ámbito educativo.
Si el Estado adoptara en la educación pública las creencias que emanan de algún credo religioso, violaría la libertad de creencias de aquellos que no comulgan con ese credo, y con ello, uno de los derechos humanos del pueblo mexicano, pues al adoptar una religión se negaría la libertad de unos y la igualdad de todos.
Pero en nuestra concepción de laicismo, tampoco tiene lugar la oposición a las convicciones religiosas, y las posturas ateas y agnósticas también son respetadas. En la escuela no se demuestran las creencias religiosas de los educandos, ni se busca sustituirlas por otras: la educación laica no es antirreligiosa. En la escuela se enseña que la adhesión a un credo religioso es un derecho de las personas y que por lo tanto debe ser respetada.
Introducir en la escuela pública distinciones que tengan como base los credos religiosos de los alumnos, abriría la puerta a privilegios, conflictos, exclusiones y discriminación que, precisamente, la educación está llamada a combatir. La escuela pública laica está abierta a todos sin distingo alguno.
La educación es indispensable en la democracia y para la democracia, puesto que todos los ciudadanos requieren estar capacitados para comprender los principios y normas que los rigen y para participar en su conformación. Por ello, la educación básica en México tiene carácter universal y obligatorio. Su obligatoriedad compromete al Estado a impartirla mediante planes y programas en los cuales se omitan los credos religiosos.
La educación laica no cuestiona los fundamentos de las religiones, pero tampoco se basa en ellos, sino en los resultados del progreso de la ciencia, cuyas conclusiones no pueden ser presentadas sino como teorías que se cotejan con los hechos y los fenómenos que las confirman o refutan. Prescinde, así, de pretensiones dogmáticas y se ubica en la libertad.
Conviene recordar que la escuela y las iglesias tiene fines diferentes y responden a necesidades humana distintas. Aunque ambas instituciones tienen un papel legítimo en la sociedad, sus métodos de trabajo son diferentes: las escuelas forman ciudadanos y las iglesias, devotos.
Impartir educación laica en un contexto cultural en el cual las creencias religiosas tienen un lugar relevante, nos lleva a considerar la manera como éstas son recibidas y tratadas en la escuela.
Consideramos, por ejemplo, que cada niño llega a la escuela con principios y valores aprendidos fuera de ella, en el medio social al que pertenece. Dichos principios y valores condicionan muchos aspectos de su conducta, y algunos, incluso, tienen un origen religioso.
A la escuela corresponde partir de un pleno respeto a las convicciones del educando. En ella se aprenderán los principios que la sociedad considera valiosos, los cuales coincidirán en mayor o menor medida con lo que su familia y el medio social más amplio le han transmitido. Pero la escuela tiene la obligación de brindarle también las herramientas conceptuales y de juicio que progresivamente lo ayuden a examinar por su propia cuenta el conjunto de los principios que guían su conducta, para sostenerlos o modificarlos, según los criterios que libremente vaya formando en su proceso de maduración, de modo que pueda hacer compatible sus convicciones, con los imperativos de la convivencia y se encuentre en aptitud de hacer valer su libertad de conciencia ante la sociedad.
La escuela no es el lugar donde se examinan las creencias de los educandos, sino donde se ofrece un marco de valores universales que hace posible la convivencia de personas con diferentes credos y costumbres, y que ayuda al estudiante a revisar los que le son propios.
La escuela proporciona al alumno nociones y saberes a fin de que construya explicaciones y respuestas para las grandes interrogantes que lo inquietan, y para poder elegir con fundamento las propuestas a las que se adhiere y sobre las cuales desea edificar su propia vida.
Los valores y principios que transmite la escuela laica al estudiante contribuyen a que sus creencias, sus costumbres y sus actos, sean acordes con la dignidad y los derechos de las personas. Al brindar una cultura nacional y universal, la escuela amplía los horizontes espirituales del alumno; al proporcionarle conocimientos, le da la posibilidad de comprender el mundo y participar en su transformación. Multiplicar sus opciones ensancha márgenes de su libertad.
El laicismo no impone una visión del mundo: crea las condiciones para que cada quien libremente construya la propia.
El laicismo significa neutralidad en materia religiosa, pero no neutralidad valorativa o moral. No sólo permite, sino estimula una educación valoral. Aún más, el laicismo comprende y alienta principios que los mexicanos hemos asumido como fundamentales a lo largo de nuestra historia, como el respeto, la tolerancia, la libertad de conciencia, y la igualdad jurídica ante la ley; principios que, a su vez, implican una profunda consideración de la libertad, de la igualdad y de la justicia.
El articulo 3º Constitucional establece con claridad los principios y fines de la educación nacional, entre los cuales sobresalen: el aprecio por la dignidad de la persona, la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad; los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de raza, religión, grupos, sexos o individuos; el amor a la patria, la solidaridad internacional en la independencia y la justicia; la democracia y el nacionalismo.
Con base en estos principios y a fin de fortalecer una conciencia favorable a los derechos humanos, hemos llevado a cabo la reforma de los planes y programas de estudios de la educación básica para reforzar la formación cívica y ética de los educandos. Se trata de fomentar una cultura nacional incluyente, en la que conviven los distintos modos de entender la vida, en una sociedad tan plural como la mexicana. Se trata también de que los niños y los jóvenes sean capaces de apreciar y enriquecer lo que su país les ofrece; así como de atender, en el ejercicio responsable de su libertad, las exigencias que les plantea la vida en sociedad.
Hemos sido especialmente cuidadosos al traducir estos principios en contenidos y métodos de enseñanza, conscientes de que esta materia exile la mayor prudencia, pues se actúa en un campo delicado que no sólo compete a la escuela, sino también a las familias y a la sociedad en su conjunto.

Los valores contenidos en la sociedad, están sustentados en un profundo respeto a la dignidad del ser humano. Su eficacia pedagógica depende de que se logre que los educandos entiendan que su dignidad y las de los demás son iguales, y de que aspiren a relacionarse con los otros de manera libre y justa.
Sin embargo, como hemos dicho, en la formación valoral laica no basta el enunciado de valores y principios, sino que es necesario proporcionar al estudiante los conocimientos indispensables que le permitan convertirlos en forma de vida. La naturaleza humana, el desarrollo del adolescente, el conocimiento de sus derechos y obligaciones y de las condiciones para el funcionamiento de la democracia, son temas imprescindibles para este propósito.
Además, es necesario que la reflexión y el diálogo les brinden la capacidad de esbozar un proyecto de vida propio y de comprometerse con los principios y proyectos colectivos. Por eso la formación cívica y ética tiene que ver con la inteligencia, la sensibilidad, las emociones y la conducta. Así, cuando los estudiantes se enfrenten a conflictos de valores, se encontrarán mejor preparados para decidir y asumir su responsabilidad.
Como resultado de una buena educación, los estudiantes no guiarán su conducta únicamente por la obediencia a disposiciones o normas, sino que deberán ser capaces de reconocer, en contextos y circunstancias variables, la necesidad de reflexionar, discernir, decidir y actuar conforme al criterio que se hayan formado. La educación cívica y ética de hoy, invita a los estudiantes a reflexionar, a buscar la información necesaria y relevante para juzgar con la mayor precisión posible los hechos y las circunstancias, antes de tomar decisiones.
Una materia como ésta no puede tener una fundamentación filosófica definitiva, puesto que existe un intenso y permanente debate entre los distintos fundamentos posibles; ni siquiera puede contar con métodos y contenidos definitivos, porque éstos tendrán que enriquecerse permanentemente con las propuestas que surgen de una sociedad en constante transformación.
Una asignatura escolar que se proponga formar cívica y éticamente, no puede aspirar a entregar un código de valores terminado y autosuficiente, con una jerarquía inamovible entre los principios que promueve. Debe mostrar a los estudiantes la necesidad de buscar la explicación, el sentido y las consecuencias de sus actos, a fin de que puedan apoyarse en el valor esclarecedor de los principios universales que la humanidad y su nación han ido construyendo en un proceso histórico, en el cual habrán de tener la curiosidad de atenderse.
La formación cívica y ética educa para la democracia, esto es, prepara para su ejercicio y posibilita su perfeccionamiento, en la medida en la que enseña a revisar sus propios principios y su práctica de manera crítica. En un sistema de vida democrático cada ciudadano no sólo acata la ley sino que tiene recursos para transformarla. La educación para la democracia implica capacitar al ser humano, para discernir, para adoptar, para comprometerse consigo mismo y con los demás, para mejorarse continuamente. Esto solo es posible en un ambiente de libertad, especialmente de libertad de conciencia, de la cual la educación laica es sostén y salvaguarda.
Con la reforma de los planes y programas de estudios y la inclusión de la asignatura educación cívica y ética, hemos tratado de satisfacer las demandas de diversos grupos sociales para que la escuela atendiera, mediante la educación valoral, algunos problemas como la desintegración familiar, la violencia, el consumo y tráfico de drogas, así, el reforzamiento del respeto a los derechos humanos independientemente de que estas son tareas de todos, la escuela ha asumido su papel y está dando una respuesta educativa a estos y otros problemas desde su posición laica.
El articulo 3º Constitucional aprobado en 1946, contiene una clara orientación social, humanista y democrática de la educación. Podemos afirmar que es una síntesis equilibrada de los valores y principios que, desde la educación, se proyecta a toda la vida nacional. Son principios y valores que se han ido perfilando a lo largo de nuestra historia hasta formar parte de un proyecto nacional.
Desde entonces, la sociedad mexicana ha experimentado grandes cambios: urbanización, expansión de los servicios educativos y elevación de las tasas de escolaridad, multiplicación de los medios escritos y no escritos de difusión, el avance de las instituciones democráticas y el pluralismo político, entre otros.
Estos cambios a su vez, han contribuido a fortalecer la libertad, el pluralismo, la tolerancia religiosa y el respeto a la religiosidad del pueblo. No obstante es preciso reconocer que persisten signos de intolerancia. Se trata de casos localizados y excepcionales, conflictos religiosos asociados a la pobreza, la marginidad y el aislamiento, a un deficiente acceso a la justicia, a la débil implantación de las instituciones y prácticas democráticas en algunas religiones y grupos sociales del país.
Estamos convencidos de que para superar esos espacios reducidos de intolerancia religiosa, lo mejor es persistir en la práctica de la educación laica, junto con la ejecución de políticas de carácter social que contribuyan a sacar a tales grupos de la marginación y del aislamiento en que se encuentran.
Sin embargo, en los últimos años de han levantado algunas voces que señalan la necesidad de extender la educación religiosa que se imparta en algunas escuelas particulares a la escuela públicas oficiales. Algunas de esas propuestas plantean que los directores y maestros de cada escuela oficial, de común acuerdo con los padres de familia, decidan la orientación y el contenido religioso que se impartiría en cada plantel.
Reflexiones
Llevar la educación religiosa a la escuela pública sería una forma de propiciar un problema donde no existe: sería convertir las escuelas públicas en tierra fértil para el conflicto religioso, con tantas aristas como lugares en los que hay una escuela; sería una forma de reavivar en las aulas un conflicto ya superado en la sociedad y en la vida nacional.

El avance del pluralismo y la tolerancia religiosa en la sociedad obliga al Estado a preservar los principios del laicismo en la escuela pública. Este régimen contribuye a la unidad esencial de los mexicanos, a partir del respeto y de la tolerancia que de otra manera estaría en riesgo. Nuestro marco constitucional y legislativo satisface las necesidades de mantener una clara separación entre el Estado y las iglesias, de no mezclar los asuntos políticos con los religiosos, de fomentar la educación laica y la libertad de creencias, el pluralismo en todos los terrenos y el principio de igualdad jurídica ante la ley.
Conclusiones
Con base en todo lo expresado, podemos concluir que el artículo 3º Constitucional es norma adecuada para preservar la libertad de conciencia y de creencias, así como para evitar los conflictos religiosos que han dañado a la nación mexicana en otras épocas: que el Articulo 3º hace posible una educación en valores que, más allá de las preferencias políticas y religiosas, contribuye a consolidar un régimen de respeto y tolerancia en una sociedad cada vez más plural y democrática; que el laicismo educativo mexicano ha significado neutralidad en materia religiosa, pero no neutralidad valorativa, y menos aún ausencia de valores.
En síntesis, la neutralidad en materia religiosa en la escuela pública, en los planes, programas y materiales educativos, ha sido un asunto de moral pública y al mismo tiempo, un principio que permite preservar la libertad de conciencia, superar los conflictos religiosos e impulsar el avance de las instituciones democráticas del país.
Bibliografía
Art. 3° Constitucional y Ley General de Educación.
Libro de Texto: “Bases Filosóficas, legales y organizativas del Sistema Educativo Mexicano” 1er Semestre.
Lic. Miguel Limón Rojas “Educación Laicismo y vida cotidiana”

LAS TRES BATALLAS DE PUEBLA; Juan Miguel Zunzunegui

En un país que ya ni siquiera le gana en fútbol a Estados Unidos, es importante tener hechos heroicos en nuestro palmarés histórico; la idea de las glorias del pasado que de alguna forma subsanan las faltas del presente. Es así como cada mes de mayo volvemos a escuchar la cantaleta del episodio en que las armas mexicanas se vistieron de gloria al derrotar al ejército más poderoso del mundo, el de Napoleón III, en la gloriosa batalla de Puebla.
En un país donde la historia se enseña dogmáticamente y el sistema de educación no enseña a pensar sino a repetir, casi nadie se cuestiona por qué si supuestamente ganamos contra los franceses en la Batalla de Puebla, la bandera francesa ondeaba once meses después en Palacio Nacional y nuestro país estaba dominado por las tropas de Napoleón. La cuestión es simple, no hay nada que festejar el 5 de mayo, se ganó una batalla pero no la guerra.
En un país donde la historia se reinventa para moldear héroes y villanos según las necesidades del régimen y se escribe como verdad absoluta un libro de texto gratuito y obligatorio con el que se adoctrina a la inmensa mayoría de la población, todos conocemos el efímero triunfo del 5 de mayo y la falsa victoria contra el invasor, pero nadie conoce la historia completa; la historia de las tres batallas de Puebla.
La primera batalla de Puebla se llevó a cabo el 5 de mayo de 1862 contra las tropas francesas que avanzaban desde Córdoba hacia la Ciudad de México. No fue del todo una batalla; una avanzada del ejército francés fue en exploración para ver las posibilidades de un gran avance y fueron recibidos por el ejército de los Zacapoaxtlas, que efectivamente vencieron a la avanzada francesa y los obligaron a replegarse a Córdoba.
Un verdadero triunfo hubiera significado ir tras ellos y hacerlos volver hasta el mar; en vez de eso, una vez que las tropas invasoras huyeron las tropas nacionales suspendieron el ataque, por orden, por cierto, de Ignacio Zaragoza; el general que no supo, quiso o pudo consolidar el triunfo, el general que desde una casa de campaña y en una mesa de estrategia cantó la retirada, a pesar del empeño de continuar el ataque por parte del general de brigada que comandó a las tropas del 5 de mayo en el campo de batalla: Porfirio Díaz.
Las tropas invasoras se replegaron, se reagruparon, se recuperaron y se triplicaron. Una vez hecho todo esto volvieron al ataque y se enfrentaron de nuevo al ejército mexicano en la segunda batalla de Puebla, esa de la que no hablan ni media palabra los libros de historia por una razón muy simple; porque se perdió.
En marzo de 1863 los franceses marcharon sobre Puebla, tomaron la ciudad y siguieron su avance hasta la capital, que fue tomada el 7 de julio de 1863 mientras el gobierno errante de Juárez huía con las leyes de la República a San Luis Potosí, custodiados y protegidos en todo momento por el general que se enfrentó y derrotó en 32 ocasiones a los franceses: Porfirio Díaz.
Como sabemos esta ocupación francesa, promovida en gran medida por el hijo de José María Morelos dio lugar al corto Imperio de Maximiliano, quien aceptó el “Trono de Moctezuma” el 10 de abril de 1864 Los pormenores del austriaco y su imperio son otra historia digna de otro artículo; bástenos recordar que en marzo de 1866, tras apenas dos años de gobierno, Maximiliano perdió el apoyo de Napoleón III, quién mandó que sus tropas se fueran retirando del país y selló con ello la suerte del emperador. Juárez permanecía en la frontera con su gobierno y dos generales mexicanos comenzaron la reconquista del territorio, Mariano Escobedo al norte y Porfirio Díaz al sur.
Para marzo de 1867 el Imperio sólo controla ya Querétaro, donde han instalado la capital, Puebla y la Ciudad de México. Mariano Escobedo, escoltando a Juárez, tomó Querétaro mientras por otro lado se llevó a cabo la tercera batalla de Puebla; el 2 de abril de 1867 Porfirio Díaz derrotó a los franceses, los expulsó de la ciudad y los replegó hasta el Golfo de México. Después de eso, marchó sobre la Ciudad de México, donde derrotó a las últimas tropas enemigas, perdonó a los franceses y fusiló a los mexicanos traidores. El 15 de julio de 1867, el triunfante Díaz licenció a sus tropas y entregó la capital al presidente Benito Juárez.
¿Por qué nuestra historia ignora los triunfos de Díaz y las otras dos batallas de Puebla? Simplemente porque nuestro discurso histórico hizo de Juárez un héroe y de Días un tirano, y a maniqueo estilo de nuestra historia; los buenos son absolutamente buenos y los malos absolutamente malos. Es imposible entonces hablar de los aspectos malos de Juárez, como el hecho de que vendió California y Yucatán a Estados Unidos, tema de otro artículo; y es prohibido hablar de los hechos heroicos de Díaz, como su participación en la primera Batalla de Puebla, donde todo el crédito se lo queda Ignacio Zaragoza, o sus más de 30 batallas victoriosas contra los franceses; mucho menos su apabullante triunfo en la tercera batalla de Puebla, de la que poco cuentan nuestros libros pero que fue en la que realmente se derrotó y expulsó a los franceses, y que fue vital para la toma de la Ciudad de México y el restablecimiento de la República.
Nada ganamos los mexicanos el 5 de mayo de 1862 en Puebla, nada absolutamente; un efímero laurel que, debido a la desunión del pueblo no cristalizó y se convirtió en derrota y conquista. Mucho ganamos en la olvidada fecha del 2 de abril de 1867, cuando un olvidado y denostado héroe derrotó a los invasores del país. Pero el gobierno emanado de la Revolución erigió a uno como héroe y condenó a otro como villano, uno de los tantos episodios torcidos o inventados de nuestra historia en busca de sostener la ideología de un régimen. Hoy, sin régimen, es momento de recuperar la historia.

martes, 7 de diciembre de 2010

Quizá no somos tan perfectos.

Rodrigo Alemán.
Francmasones; Red Social de la fraternidad Masónica.

La masonería y los masones trabajan por hacer mejores a las personas y para mejorar el mundo. Este objetivo parte de un reconocimiento implícito sobre nuestra imperfección y la de nuestra sociedad. Si los masones somos imperfectos, por mucho que confiemos en nuestro método de trabajo, hemos de reconocer que el resultado del mismo no tiene ninguna garantía de perfección.

El pensamiento masónico, siguiendo el criterio de falsabilidad, busca el progreso permanente de la obra por medio de la rectificación. Rectificando hallaréis la piedra oculta, dice uno de los aforismos principales de nuestros ritos. El masón, mide la perpendicular de su obra, la rectitud de su trazado y se consagra a recomenzar tantas veces como haga falta su trabajo desde el convencimiento de lo inútil que resultaría persistir en elevar nuevos muros sobre bases que no sean indiscutiblemente sólidas, y aún así, siempre quedará la duda de si los cimientos aguantarán una hilera más.

Con ello quiero expresar que el espíritu de la revisión permanente, de la autocrítica, es consustancial al masón, algo que lo aleja por definición de todo fundamentalismo, de todo dogma de fe.

Pues bien, ocurre que, desatendiendo esta enseñanza sobre la que permanentemente insisten nuestros ritos, es habitual leer y escuchar a masones en los medios haciendo loas sobre todas las virtudes de la masonería, sobre su Logia, su Obediencia, sobre su rito, sobre los masones, sobre sí mismos. Esto, hasta cierto punto, parece algo natural cuando uno quiere presentarse ante el mundo. ¿Quién tendría interés en dirigirse a los demás para hacerles un catálogo de sus defectos e imperfecciones?.

Cómo es lógico, es invariable que, cuando escuchamos o leemos entrevistas con las que nuestros Respetables y Grandes Maestros o Maestras esmerándose en la tarea (al parecer encomendada desde el pueblo masónico) de acercar la masonería al mundo y abrirnos a la sociedad, éstos se esfuercen en dar de la masonería en general y de su Obediencia en particular una imagen que subraya todas las virtudes posibles. Esto es lógico como digo, pero ¿es honesto? y, sobre todo ¿ayuda a la masonería a ser mejor?.

Yo creo que no. Pienso que esforzándonos en defender nuestras virtudes (más anheladas que reales) ante el mundo, perdemos la oportunidad de concentrarnos en nuestros errores, para corregirlos. La crítica es rechazada por contradictoria con el mensaje propagandístico, la autocrítica enviada a cónclaves tan profundos que, definitivamente, deja de considerarse. Centrados en la perfección teórica del trazado que queremos mostrar al mundo, no existe oportunidad ni tiempo de medir la perfección de la obra real. Obsesionados por aportar nuestro punto de vista al mundo, en un mar de sobrentendidos, se torna irrelevante el trabajo que sería exigible para que ese punto de vista fuera verdaderamente productivo.

Quizás por todo ello, con mucha sabiduría, los antiguos sólo se preocupaban en crecer de dentro hacia afuera, aportando, sólo por invitación, las nuevas piedras que pudiesen encajar en lo ya construido, evitando cualquier forma de exhibición y proselitismo. Sólo de esta manera podrían volcarse las energías en la construcción real a partir de lo simbólico, sólo de esta manera podrían sentirse dispuestos para trabajar sobre sus imperfecciones, liberados de tener que exhibir sus más perseguidas que logradas virtudes.

NIETZSCHE - Parte 1

sábado, 27 de noviembre de 2010

¿Es Dios anterior a la Física o es la Física lo que llamamos Dios?

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Creó Dios al universo? ¿Y quién lo creó a él? ¿Se creó él solo? ¿Existía, entonces, Dios antes de sí mismo y el universo antes del universo?
Carlos Rivero Collado | Para Kaos en la Red 
www.kaosenlared.net/noticia/dios-anterior-fisica-fisica-llamamos-dios
(Nota: permítanme que me refiera a la religión con varios párrafos, llenos de interrogaciones, que escribí hace algún tiempo, y con el mayor respeto hacia quienes piensen en forma distinta o contraria; pero, también, con sentido del humor  para que no nos vaya a entristecer tanto misterio. Después que leí la Biblia por primera vez, hace casi sesenta años, me di cuenta que la religión es un tema que no puede ser tratado en serio)

1-. Curiosidades del Viejo Testamento
La Santa Biblia dice en Génesis que Dios, o sea un Ser Supremo o mente cósmica, creó el universo, o sea que existe desde antes del universo. Pero, ¿cómo puede ser cósmica una mente que existe antes del cosmos? ¿Es precósmica, protocósmica, filocósmica, hipercósmica? ¿Tiene cuerpo o flota sola en el aire? Y si tiene cuerpo ¿cómo viste? ¿Con una capa y una S en el pecho como Supermán, o con la asombrosa pompa de Napoleón cuando se coronó a sí mismo en Notre Dame?
¿Tiene Dios un sistema digestivo tan curioso como el nuestro? ¿Padece de algún tipo de enfermedad o es inmune a ellas? ¿Oye por los oídos, como nosotros, o por las rodillas, como los grillos? ¿Pertenece a alguna raza o es irracial? ¿Hizo Dios al ser humano a su imagen y semejanza? Pero ¿a cuál semejanza, a la de Marilyn Monroe o a la de Coco Fariñas?
¿Habla Dios un solo idioma, como los presidentes de Estados Unidos, o los cientos, quizás miles, de idiomas y dialectos de este planeta, y los cuatrillones o quintillones de lenguas o rodillas o tobillos que pudieran existir en el universo?

¿Creó Dios el cosmos en seis días y al séptimo descansó? ¿Adónde? ¿En Varadero, Acapulco, Punta Cana, El Rodadero, o la Costa Brava? Debe haber sido en la Costa Brava porque después de tan ardiente labor no debe haber tenido muchos deseos de sentir los árdores del trópico.
¿Cuántas horas tiene el día de Dios y de ellas cuántas trabaja? ¿Las que se demora el universo en dar una vuelta alrededor de su eje? Deben ser millones de horas como las nuestras.
Si, como dice la Biblia, Dios creó la luz del día en la tercera jornada, o sea el miércoles ¿cómo pudo ver lo que hacía el lunes y el martes? ¿Inventó la luz porque le tenía miedo a la oscuridad, como los niños?

¿Vuela Dios? ¿Con alas o extendiendo los brazos? Si vuela debe hacerlo a una velocidad mucho mayor que la de los electrones alrededor del núcleo del átomo para que le dé tiempo de visitar sus dominios tan extensos. ¿O no necesita visitarlos porque posee una computadora tan ciclópea y un telescopio tan mastodóntico que le permiten hacer tan arduo trabajo desde su oficina? ¿Qué servidor usa Dios para entrar en la internet cósmica? ¿Hasta dónde llega su telescopio? Debe ser mucho más lejos que el de Hubble cuando descubrió que las galaxias que están más lejos se alejan a una velocidad mayor.

¿A qué velocidad se desplazaba Dios cuando creó, de lunes a sábado, el universo del que se sabe que tiene al menos cien mil millones de galaxias, cada una con al menos cien mil millones de estrellas –se cree que la Galaxia Sombrero, “descubierta” hace poco por el Telescopio Hubble, tenga 800 mil millones de soles-- y cada estrella con un probable sistema planetario y cada planeta, tal vez, con uno o más satélites, y cada satélite quizás con otros satélites, y separado todo de un extremo a otro por 93 mil millones de años luz, y del que se sabe, además, que se sigue expandiendo, unos 13.7 mil millones de años después de su tan ruidoso nacimiento? Debe haber sido miles de veces más veloz que la de la luz para que pudiera descansar el domingo.
¿Puede existir algo que sea miles de veces más veloz que la luz? A la velocidad de la luz, la materia se convierte en energía en un proceso opuesto al de la infancia del universo? ¿En que se convierte si su velocidad es miles de veces mayor que la de la luz? ¿En paella?

2-. Y del Nuevo
Y cuatro mil años después, según los teólogos que han estudiado el tiempo transcurrido entre Adán y las figuras históricas de la nación judía, ¿ascendió Jesús a las alturas cuarenta días después de haber regresado de la muerte a la vida? ¿Cómo pudo separar la inmensa piedra que obstruía la salida del Santo Sepulcro? ¿Con una palanca, una grua o con pólvora? Si fue con pólvora, entonces Jesús viajó a China mucho antes que Marco Polo. ¿Y cómo pudo ascender verticalmente a las alturas? ¿En globo, helicóptero o cohete? ¿Podía un carpintero ser, asimismo, piloto? Entonces la nave era de madera.

¿Hizo y dijo Jesús todo lo que dicen que dijo y que hizo? ¿O fueron los apóstoles y los que han proseguido, por veinte siglos, el apostolado, los que inventaron lo que hizo y dijo Jesús?
¿Caminó Jesús, realmente, sobre las aguas? ¿Y las moléculas de esas aguas eran de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno o como las del plomo? ¿Hizo Jesús todos aquellos milagros? Pero ¿eran como los de los predicadores de muchas religiones que han vivido del cuento en estos dos mil años y de los que tanto se habla en todas partes del mundo?

¿Es Dios omnipotente, omnisapiente y omnipresente, o sea que todo lo puede y todo lo sabe y está en todas partes? ¿Es Dios la expresión del Bien, así como Satanás, la encarnación del Mal?
Sabemos que la Virgen Maria fue fecundada por el Espíritu Santo, eso lo sabe hasta el gato, eso es algo que está probado hasta la saciedad y el que no lo crea que se vaya comprando ropas de hilo, alpargatas y ungüentos para las quemaduras porque va a sufrir por muchos años los intensos ardores del infierno. Pero, si Jesús es el hijo de Dios y al mismo tiempo de María, entonces María es la esposa de Dios o tuvieron a Jesús antes del matrimonio o después del divorcio. ¿No? ¿Podía alguien tan puro como Dios tomar de concubina a una persona tan casta como María? Tiene que haber habido algún tipo de matrimonio, aunque sea el de Las Vegas.

3-. Sangre y cruz
¿Qué principios cristianos siguieron las iglesias, además de la católica, que apoyaron los crímenes que los imperialistas europeos cometieron en la conquista y colonización de América? ¡¿Qué hubiera dicho el sensible Jesus?! ¿Qué hizo el Papa número no sé cuántos cuando Cortés ordenó el abrasante martirio de Cuautémoc? ¿Qué hicieron las iglesias cristianas de Estados Unidos cuando el genocida Andrew Jackson exterminaba a decenas de miles de seres humanos sólo porque pedían su derecho a la tierra en que sus antepasados habían vivido por más de veinte mil años? ¿Adónde estaba el omnipotente, omnisapiente y omnipresente Dios cuando el monstruo Harry Truman ordenó lanzar la bomba atómica sobre el centro de Hiroshima, a cuarenta metros de una escuela elemental --y lejos del castillo y las barracas en los que había unos 30,000 soldados, de los que sólo murieron unos 500--, quemando vivos a decenas de miles de niños pequeños? ¿Dormía o tan sólo se adormilaba?

¿Por qué la Virgen María no le pidió a Dios que evitase la gran epidemia de grippe española de 1918-19, en la que murieron decenas de millones de seres humanos, entre ellos los hermanitos Martos a los que ella habia confiado los famosos tres misterios de Fátima? ¿Cómo dejó morir a los santos niños que tenían “grandes mensajes para la humanidad”? ¿Había perdido la Virgen su fe en ellos, pero no en Lucía? ¿O hubo alguna intriga entre aquellos niños?
¿Por qué la Virgen de Guadalupe, en vez de darle a Juan Diego unas bellas rosas y pintarle su imagen con divinos pinceles en su ayate, no le dio un arcabuz o, por lo menos, un bate de pelota para que defendiera a su pueblo de los conquitadores que lo estaban exterminando o esclavizando?

4-. Jesús de Nazaret
Trataré ahora de hablar con seriedad ... si puedo
Considero, a pesar de todas las tremendas mentiras que en torno a él se han dicho, que Jesús es la figura más noble de la historia y no es culpa suya la enorme cantidad de tonterías que se han dicho ni las acciones terroristas que se han perpetrado en su nombre.
Jesús fue un ser humilde que luchó por los humildes y murió por los humildes, cosa admirable. Nació en un pesebre y murió en una cruz. Al echar, enfurecido, del templo a los mercaderes que abusaban de la miseria del pueblo, y azotarlos con un látigo y regar por los suelos sus productos y monedas, probó que era anticapitalista y que creía que, junto a la prédica pacífica, podía usarse la violencia. Su vida fue una lucha constante contra el mal, lo que al final le produjo la terrible muerte lenta en una cruz con el pecho herido por una lanza y una corona de espinas. A nadie debe asombrarle que, en medio de un esfuerzo tan lleno de tristeza, tratara de alegrarse un poco con el Viejo Testamento, excelente comedia.

El antiguo cristianismo representó, en aquella etapa corrupta, cruel y violenta del Imperio Romano, una fuente de bien, sacrificio,hermandad, amor, comprensión, solidaridad y perdón: una continuación de la Escuela Estoica, la gran filosofía social de la Antigüedad. No se debe culpar a Jesús y sus apóstoles de los terribles crímenes cometidos por los cristianos posteriores, de los cuales Las Cruzadas y las Inquisiciones fueron terribles ejemplos.

Hay que aceptar del cristianismo sus principios morales y rechazar lo que tenga que ver con el origen y control posterior del universo por una fuerza metafísica, o Dios, porque nada existe fuera de la Física.

5-. Un lirio en el pantano
Considero que, en este momento, los únicos intérpretes reales de la doctrina cristiana son quienes predican la Teología de la Liberación porque siguen los postulados del verdadero Jesús y de los cristianos primitivos, no del falso Jesucristo omnipotente que nos han presentado las iglesias posteriores, aliadas siempre de los imperios, la explotación, la ignorancia, la esclavitud, la insalubridad y todos los otros males que crearon los imperios y ha mantenido el capitalismo. ¿Es mera casualidad que los curas y los pastores de todas las religiones cristianas, con muy pocas excepciones, hayan estado siempre y estén hoy tan cerca de los ricos y tan lejos de los pobres?
Al plantear que se debe poner más énfasis en las víctimas del pecado que en los pecadores y que la salvación cristiana no puede darse sin la liberación política, social y económica del ser humano, la Teología de la Liberación representa una estupenda rebelión religiosa similar a la de Jesús y sus apóstoles en el Imperio Romano.

Creo, sin embargo, que el gran fallo de la Teología de la Liberación es aceptar que el universo fue creado por un Dios, o sea una mente universal o cósmica, cuyo poder estaba por encima de las cuatro grandes fuerzas físicas de la Naturaleza: el electromagnetismo, la gravedad, la fuerza atómica fuerte, que mantiene unido el núcleo del átomo, y la fuerza atómica débil, que provoca su decaimiento radioactivo. Las ciencias han probado hasta la saciedad que ésas son las únicas fuerzas que han creado y controlan todo lo que ha existido en el universo.

6-. Más allá de las ciencias no hay nada más que mentira
Se sabe que ya se han clonado algunos animales y se sospecha que, también, seres humanos, y que se han creado en un laboratorio las condiciones químicas que produjeron las complejas moléculas de aminoácidos que dieron origen a la primera hebra de adn y, además, que se han creado algunas bacterias; pero ni aun en ese espeso caldo químico, ni sobre la base de las bacterias, se ha podido crear la amiba unicelular, el primer animal, nuestro más remoto antepasado. 

Entonces, si hoy todos los científicos de este planeta, que dispusieran de todo el dinero existente en el mundo, y los conocimientos y equipos más avanzados, no pueden crear ni siquiera la microscópica amiba... ¿cómo pudo un solo científico, que no tenía ni siquiera un tubo de laboratorio, crear el universo?
¿No existe, entonces, Dios? Sí existe... pero no es el de las religiones, sino el de las ciencias. No pudo existir antes del universo, sino que nació con él. Dios es pues, la fuerza física que creó al universo. Los científicos la llaman Gran Estallido o Big Bang y es bueno que se estudie a fondo su significado porque es lo único que aporta una idea lógica del origen, naturaleza y evolución del universo, desde la creación del tiempo, el espacio y la energía hasta hoy (busque el lector aquí mismo, en la red, los sitios “Big Bang” o “Gran Estallido” y tendrá el gran placer de leer sobre eso hasta por los codos)

La Física y su hija de la vejez, la Biología, y de ésta su hija asimismo tardía, la Genética, son los conocimientos más elevados que existen y es muy lamentable no poseerlos. Los países y sistemas que no han sido dominados por la necia superstición de las religiones, deben expandir el estudio de la Física y la Biología, sobre todo del origen y la temprana evolución del universo y el principio y evolución de la vida orgánica, para que la humanidad se convenza que el concepto de un ser supremo o mente cósmica o fuerza sobrenatural o cualquier otra de esas infantiles tonterías, es, más que una mentira, una estupidez.

No se trata de cerrar iglesias ni perseguir religiosos, sino de crear escuelas populares científicas que enseñen que todas las ideas religiosas están basadas en la mentira y que la única respuesta verdadera sobre lo que ya sabemos y lo que aún no conocemos es y tiene que ser, exclusivamente, científica. Ese estudio debe divulgarse por radio, televisión, prensa escrita e internet, ser obligatorio desde el quinto o sexto grado de primaria y llegar a todas partes como el sol que nos alumbra y el aire que nos refresca.
¡
¿Cómo se puede creer en un Dios que piensa y que decide y que castiga y que premia y que está al tanto de los problemas de los siete mil millones de habitantes de este planeta y de, por lo menos, veintillones de habitantes de millones de planetas que pudieran estar habitados en el universo por seres inteligentes?! ¡¿Cómo se puede creer en esa imbecilidad?!

La Física es todo. Fisica es el electromagnetismo, la gravedad, el tiempo, el espacio, la energía, el átomo, la materia. Física son las galaxias, las estrellas, los planetas, el fuego, el agua, el clima, los volcanes y los continentes. Física es la evolución de las plantas y la aparición del oxígeno. Física es la evolución de las especies, de la amiba al dinosaurio, del lemur al simio y a Lucy y a Hamurabi y a Tales y a Leonardo y a Newton y a Marx y a Einstein y a Hawking. Física es, en fin, el Todo. Y si la Física nació con el Gran Estallido hace casi catorce mil millones de años ... ¿no es lógico creer que lo que surgió hace tanto tiempo deba ser infinitamente más poderoso que la conciencia del homo sapiens, o sea del ser humano inteligente, que apenas tiene menos de cien mil años, y que fue la que creó la idea absurda, de que una mente, tan avanzada que pudo crear nada menos que el universo, pudiera existir miles de millones de años antes del nacimiento de la amiba?

Decir que cuatro mil años después de esa poética creación de la Biblia, Dios envió a su hijo a este insignificante planetoide, que viene a ser algo así como la trillonésima parte de un grano de arena en la oceánica inmensidad del cosmos, es algo que no pertenece a la teología ni la historia, sino a la comedia. Y así debe abordarse el tema de la religión, con espíritu festivo. La religión es un tema que, en rigor, no puede tratarse en serio. Le agradezco al gran Moisés los momentos tan risibles que he pasado leyendo Génesis, aunque creo que Aristófanes, Plauto y Quevedo lo hubieran escrito mejor.

7-. Ateos son los que creen en un Dios que no existe
El único ateísmo que existe es el de los que creen en dioses creados por la imaginación, el temor y la conveniencia del ser humano. Quienes creemos que Dios es la Física no somos, pues, ateos porquecreemos en un Dios tangible, verdadero, visible. Ateos son los que creen que Dios no es la Física, o sea quienes creen en los falsos dioses de las religiones.

Ateo significa, literalmente, sin Dios y si una persona cree en las religiones está creyendo en dioses que no existen. El único Dios que existe es la Física y los únicos teístas que hay en el mundo son los que creemos en ese Dios, que es el único real. Todos los demás son ateos, porque un Dios falso no es un Dios.

8-. La orquídea y la lepra
Dios, o sea la Física, es una inmensa fuerza universal que actúa sin razonar, que no es buena ni mala, que no premia ni castiga, que creó sin emociones al ser emocional, que no actúa por reacción sino por mecánica, que nació y algún día morirá cuando desaparezca la energía.

Sí, por supuesto, Dios existe y es la Física, ese ángel diabólico que, sin tener la menor idea de lo que es lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, lo noble y lo infame, creó la justicia y el capitalismo, o sea la orquídea y la lepra