viernes, 12 de noviembre de 2010
miércoles, 10 de noviembre de 2010
El Corán
Una introducción al Corán (parte 1 de 2): Organización y Significados
El Corán es la escritura sagrada de los musulmanes, es decir la escritura de los seguidores del Islam. El Islam es la religión establecida entre los árabes, habitantes de la península árabe, por el Profeta Muhammad en el temprano siglo séptimo.
El Corán fue revelado al Profeta por Dios a través del ángel Gabriel; esto se llevó a cabo mayormente en la Meca, su lugar natal, y parte en Medina, en donde logró establecer un estado, que de otro modo hubiese sido una sociedad tribal. El mensaje fue revelado en idioma árabe, la lengua con la cual las personas se comunicaban inicialmente, aunque el mensaje fue enviado para toda la humanidad.
El Corán específicamente menciona a Muhammad como el último mensajero para toda le humanidad. De este modo, el Corán es el último mensaje que reitera la religión básica que Dios ordenó a los judíos y los cristianos, así como a los musulmanes. Hoy en día, el número total de musulmanes en el mundo es alrededor de un billón, al menos un quinto de la población mundial. Para todas las comunidades musulmanes, cualquiera sea su idioma y donde sea que vivan, el Corán es su escritura sagrada.
Las Bases
Lo primero que se debe comprender del Corán es su forma. En idioma árabe, ‘Corán’ literalmente significa ‘recitación’ y ‘lectura’. De modo similar, el Corán fue recitado de manera oral y escrito en forma de libro. El verdadero poder del Corán se encuentra en la recitación oral, ya que se debe leer en voz alta y con una voz melodiosa, pero igualmente los versículos fueron escritos para poder memorizarlos y guardarlos, estos fueron reunidos y ordenados en un libro de manera particular y, finalmente, de manera institucional.
El objetivo del Corán no es contar una historia cronológicamente, y por eso, el Corán no debe ser visto como una narrativa secuencial tal como lo es el Libro del Génesis. El libro árabe que lleva el nombre de “El Corán” es casi tan largo como el Nuevo Testamento. En muchas ediciones supera las 600 páginas.
Contrario a la Biblia Hebrea y el Nuevo Testamento, el Corán proviene de la boca de una sola persona, quien recitó lo que escuchó del ángel Gabriel. Por otro lado, las escrituras judías y cristianas son colecciones de muchos libros escritos por diversas personas, y las opiniones difieren acerca de si son o no revelación divina.
¿Cómo de Organiza el Corán?
El Corán está compuesto de 114 partes o capítulos de diferentes tamaños. Cada capítulo es llamado surah en árabe y cada oración o frase del Corán es llamada aya, literalmente ‘señal’. Como la Biblia, el Corán está dividido en discretas unidades, referidas como versículos. Estos versículos no son de tamaños o métrica estándar, y donde comienzan o terminan, no fue decisión de los seres humanos, sino dictado por Dios.
Cada uno es un discreto acto de locución con un significado, o ‘señal’, descripto con la palabra aya, en árabe. La más corta de las surahs es de diez palabras, y la más larga, que se encuentra segunda en el texto, tiene 6.100 palabras. La primera surah, al-Fatihah (La apertura), es relativamente corta (veinticinco palabras). Desde la segunda surah en adelante, las surahs decrecen gradualmente en tamaño, aunque esta no es una regla fija. Las últimas sesenta surahs tienen casi la misma extensión que la segunda.
Una de las ayas más largas, es más extensa que muchas de las surahs más cortas. Todas las surahs, excepto una, comienzan con Bimillah hir-Rahman nir-Rahim ‘En el nombre de Dios, el más Clemente, el más Misericordioso’. Cada surah tiene un nombre que generalmente se menciona como tema dentro de ella. Por ejemplo, la surah más larga, Surah al-Baqara, o ‘La Vaca’, es llamada así por la historia de Moisés, profeta judío, al que le era revelado que ordenara a su pueblo ofrecer el sacrificio de una vaca:
“Y cuando Moisés dijo a su pueblo: Dios os ordena sacrificar una vaca…’” (Corán 2:67)
Como los capítulos tienen diferentes tamaños, el Corán fue dividido por eruditos del primer siglo después de la muerte del Profeta, en treinta partes iguales, cada parte es llamada yuz’ en árabe. Esta división del Corán fue hecha para que las personas lo memorizaran o leyeran de una manera más organizada, y no tiene influencia alguna en la estructura original, ya que son meras marcas en las páginas que denotan esa parte. En el mes musulmán del ayuno, Ramadán, generalmente un yuz’ es recitado cada noche, y así el Corán entero se completa en los treinta días del mes.
Traducciones del Corán
El principiante debería saber algunos puntos acerca de la traducción del Corán.
Primero, hay una diferencia entre el Corán y su traducción. Desde el punto de vista cristiano, la Biblia es la Biblia, no importa en que idioma se encuentre. Pero una traducción del Corán no es la palabra de Dios, ya que el Corán es la palabra árabe exacta hablada por Dios, revelada al Profeta Muhammad a través del ángel Gabriel. La palabra de Dios es solamente el Corán en árabe, como dice Dios:
“Y ciertamente lo hemos revelado el Corán en idioma árabe para que reflexionéis” (Corán 12:2)
Una traducción es simplemente una explicación del significado del Corán en otro idioma. Es por eso que una traducción moderna ha sido traducida como “El significado del Glorioso Corán”: es solo para dar una idea del significado, pero no logra, como ninguna traducción, reproducir la forma original del Libro Sagrado. El texto traducido pierde la inimitable calidad de original, por lo tanto, hay que tener en cuenta el grado en el cual la traducción refleja el mensaje original en cada nivel significativo, y es por eso que no concuerda en su totalidad. Por esta razón, todo lo relacionado como ‘recitación’ del Corán se debe hacer en árabe, así como la recitación del Corán en las cinco oraciones diarias de los musulmanes.
Segundo, no existe una traducción perfecta del Corán, y siendo un trabajo humano, casi siempre se encuentran errores. Algunas traducciones son mejores en la calidad de su lenguaje, mientras que otras se destacan por su exactitud en la presentación del mensaje. Muchas traducciones, erróneas, y algunas veces traicioneras que generalmente no se aceptan como traducciones confiables del Corán por desviados, son vendidas en el mercado.
Tercero, no está al alcance de este artículo la revisión de todas las traducciones al español, pero algunas son más recomendadas que otras. Encontramos la traducción literalista de Melara Navio, que es un musulmán español. La traducción de Cortéz es también muy popular, aunque sus pies de páginas son raros e inaceptables en ocasiones.
La traducción de International Islamic Publishing House es una de las más exactas, a pesar de que sus paréntesis dificultan la lectura al intentar aclarar todos los significados que a primera vista no serían obvios para el lector.
lunes, 8 de noviembre de 2010
domingo, 7 de noviembre de 2010
Leucipo, el Big Bang y el falso concepto de Dios
¿No siente el lector, a veces, el impulso de alejarse de este mundo violento y confuso y refugiarse en las obras de aquellos genios del pensamiento que fueron los filósofos naturalistas griegos?
1-. Luces y sombras
En los artículos que dediqué, hace varios meses, a la verdad de la ciencia y la mentira de la religión, que aparecen al final de este escrito, no mencioné que la teoría del Gran Estallido, o Big Bang, es muy anterior a “la hipótesis del átomo original” planteada, en 1927, por George Lemaitre, curiosa paradoja en la que un cura católico, actuando como astrofísico, descubrió el fenómeno estrictamente mecánico que dio origen al universo, opuesto a todo lo que plantean la Biblia, el Corán, el Zend-Avesta, los Upanishads y los demás textos religiosos.
Que Lemaitre haya permanecido en la Iglesia Católica después de proponer su teoría, que recibió el apoyo de todo el mundo científico, incluyendo a Einstein, quien ya era considerado el primer físico del mundo después de Newton, prueba que tanto él como la Iglesia se consideran defensores de una metáfora, de una representación artística y hasta poética de la verdad que … no es la verdad.
Si, efectivamente, el universo fue creado por la explosión del átomo original --primeval atom-- o élam, hace unos 13,900 millones de años, y se ha estado expandiendo desde entonces, como unos años después probó Edwin Hubble con precisos estudios astronómicos que nadie ha podido rebatir, entonces el nacimiento y evolución del universo ha sido exclusivamente físico y no pudo haber intervenido nada que haya estado fuera de la Física, como un Ser Supremo, Mente Cósmica o Dios.
Si por Dios se entiende a un ser pensante que creó a la Física porque era anterior y distinto a ella, ese Dios no existe ni ha existido nunca porque nada hubo ni nada hay ni nada habrá fuera de la Física.
Pero si por Dios entendemos al fenómeno físico que creó al universo, entonces Dios sí existe porque existe el universo.
El error que cometen muchos que se llaman a sí mismos ateos, o sea sin-Dios, es creer que la palabra Dios significa “Ser Supremo que creó al universo”, lo que supone la existencia de un ser fuera del universo, o sea de la Física.
Ateos, en mi opinión, son los que creen en los dioses de las religiones porque un Dios falso no es un Dios y una persona que cree en un Dios que no existe es, en rigor, un sin-Dios, o sea un ateo.
Quienes creemos que Dios es la Física sí estamos creyendo en un Dios real porque no hay nada más real que la Física.
Quienes se llaman a sí mismos teístas porque creen en los dioses de las religiones son, en realidad, ateos, porque teístas somos quienes creemos en la Física, o sea en el verdadero Dios.
¿Cómo pudo haber existido antes de la formación del universo un ser pensante si el pensamiento elaborado es un producto tardío de la evolución de la vida orgánica, como hemos visto en este planeta y como debe haber sucedido en muchos otros en los que tiene que existir vida inteligente porque el origen de las estrellas y los planetas sigue los mismos principios físicos en todo el universo?
Dios, para mí, y para muchos, significa Física, no “Creador de la Física”, sino sólo Física. La Física se creó a sí misma y ése es Dios: la fuerza mecánica que lo creó todo, creándose a sí misma. No es un “ser” desde el punto de vista biológico, no tiene pensamiento ni voluntad ni deseo, no es bueno ni malo, no es comprensivo ni vengativo: es sólo mecánica.
El universo evolucionó por más de diez mil millones de años antes de que existieran el pensamiento y la voluntad, si ponemos como ejemplo a nuestro planeta y si consideramos que ya la amiba unicelular, al ser efecto del código genético original, tenía voluntad, o sea inteligencia, por muy primitiva que fuese.
El grave error que se ha cometido por miles de años, producto del miedo y la ignorancia –que es lo que ha dado origen a las religiones-- es creer que hay un misterio que está más allá de la Naturaleza porque la ha creado y la controla.
Ese misterio sólo existe en la imaginación de quienes no conocen o no entienden la luz de la ciencia y se empeñan en vivir a la sombra.
2-. Lo que la ignorancia nos ha hecho perder
Hace más de 2,400 años, un filósofo que no tenía microscopios ni telescopios expuso en teoría lo que sólo los científicos del Siglo XX, con los instrumentos más avanzados de la tecnología científica, pudieron comprobar. Se llamaba Leucipo y no se sabe con exactitud ni en qué lugar de la Jonia nació.
A diferencia de lo que tal vez crea la mayoría de las personas, Sócrates no fue el inicio del período triunfal de la filosofía griega, sino el comienzo de su crisis, porque la filosofía debió seguir concentrada en investigar las leyes físicas del universo ante las cuales el ser humano no es nada más que un pálido reflejo insignificante.
Situar al ser humano como centro de toda la investigación filosófica, o sea sustituir la filosofía natural por la filosofía moral, fue un error de quienes, en otro sentido, fueron los seres más geniales que hasta ahora ha dado la humanidad.
Si el estudio de las leyes físicas, que comenzó en la Jonia helénica con Tales de Mileto y que ya venía de India y Mesopotamia y Egipto, se hubiera mantenido y mejorado, si se hubiese rechazado el cambio radical que los sofistas y Sócrates le impusieron a la filosofía, y, sobre todo, si no hubiéramos tenido que padecer la larga noche de terror e ignorancia del cristianismo que aún nos confunde y ensombrece con sus crepusculares mentiras, el dominio de las ciencias, o sea de la verdad, tendría hoy, al menos, mil años de adelanto.
Tal vez ya estaríamos usando desde hace muchos siglos fuentes de energía ajenas a los combustibles fósiles, o sea al bióxido de carbono, y hoy la vida no estaría en peligro de desaparecer en dos o tres siglos como vimos en el artículo anterior.
Quizas hubiésemos llegado a la luna hace quinientos años –y de verdad, no mediante el montaje fílmico que fue otro de los trucos de Nixon y embaucó a casi todo el mundo-- y a otros planetas y sistemas planetarios desde hace varios siglos, que entonces no se hubieran llamado "de la era cristiana" porque el cristianismo no hubiera existido si la realidad hubiese primado sobre la fantasía.
Quizás ya hubiéramos construido una nave que viaje casi a la velocidad de la luz, usando como energía un campo electromagnético impulsado por fotones. Hubiéramos llegado, entonces, cerca de Alfa Centauri A, la estrella más cercana a la nuestra, en sólo cuatro años y unos meses de nuestro tiempo terrícola, y, tal vez, habríamos comprobado que posee un sistema planetario que tiene que ser mucho mayor que el nuestro porque comprende un sistema binario, o sea de dos estrellas, que tienen que irradiar mucha mayor energía que nuestra única estrella, el sol--, ya que la formación de las estrellas y los planetas tiene que haber seguido los mismos principios físicos de nuestro sistema solar porque las cuatro grandes fuerzas de la Naturaleza –gravedad, electromagnetismo, fuerza física fuerte y fuerza física débil-- son las mismas en todo el universo.
Con una cultura científica superior que se hubiera extendido de la Grecia y la Magna Grecia al resto del mundo antiguo, y hubiese llegado enseguida a Palestina, Jesús de Nazaret no pudo haber dicho las cosas tan asombrosas que dijo, porque el primero que le hubiera oído decir que su papá creó el universo, o sea las, al menos, cien mil millones de galaxias, cada una con, al menos, cien mil millones de estrellas y cada estrella con un probable sistema planetario y cada planeta con un posible sistema de satélites, y que todo eso lo logró hacer desde el lunes al amanecer hasta el sábado por la nochecita, lo hubiese denunciado a las autoridades médicas de Jerusalén y lo hubieran internado en un manicomio. Habría sido muy lamentable porque, más allá de las metáforas religiosas, Jesús fue el predicador moral más noble y heroico que dio la humanidad.
Si las enseñanzas de Tales y Anaximandro y Anaxímenes y Pitágoras y Empédocles y, sobre todo, de Leucipo y Demócrito, y de otros filósofos que hubiesen seguido los principios de la Escuela Atomista, se hubieran ido ampliando durante varios siglos, un Copérnico que no se habría llamado Copérnico y que hubiese nacido hace, por ejemplo, 2,250 años, no en Torun sino en Micenas, habría planteado la teoría heliocéntrica; y otro que no se hubiese llamado Lippershey y que hubiera nacido en Megara, no en Wesel, habría inventado el telescopio; y aun otro, oriundo de Tebas no de Pisa, que no se hubiera llamado Galileo, habría descubierto, unos años después, las fases de Venus y las lunas de Júpiter, y un siglo más tarde otro griego que habría nacido en Corinto no en Lincolnshire, y no se hubiese llamado Newton, habría descubierto la ley de la gravedad y así, por varios siglos, muchos otros, aunque hubiesen tenido que vivir en Alejandría o en su propia patria bajo la ocupación romana, habrían descubierto muchas otras cosas, hasta llegar al inmenso telescopio por el que Hubble descubrió que las galaxias se alejan unas de otras y con mayor rapidez aquéllas que están más lejos de nosotros, y hasta otro griego que hubiese nacido en Atenas, no en Oxford, y que no se hubiese llamado Hawking ni hubiera tenido que vivir en una silla de ruedas ni hablar mediante un comunicador electrónico, habría escrito libros famosos sobre el origen del tiempo.
Hubiera habido otro portavoz de las ciencias que habría nacido en Argos, no en Nola, y que no se hubiese llamado Giordano Bruno ni hubiese muerto en la hoguera por defender la verdad.
Si la filosofía hubiera seguido teniendo como centro a la Física, el ser humano no habría tenido necesidad de inventar ninguna religión y hubiese rechazado las que ya existían. La verdad habría reinado siempre en el mundo, no la mentira.
De haber sido así, la Santa Biblia, esa excelente comedia que, de haber sido escrita en serio, habría sido una terrible ofensa a la inteligencia humana, y no a la de los adultos sino hasta la de los niños, habría pasado a la historia como un libro de cuentos infantiles para menores de siete años.
¿Es contradicción o coincidencia que en todas las habitaciones de las decenas de miles de hoteles y moteles que hay en las ciudades y a orillas de todas las carreteras de Estados Unidos haya una Biblia, encima de la mesita de noche, junto al teléfono? Debe ser coincidencia porque lo contradictorio sería que tuviesen el Megas Diakosmos de Leucipo.
3-. Los átomos y el infinito
Los filósofos naturalistas rechazaron la vieja religión politeísta de Grecia que conocemos como mitología y trataron de darle una respuesta racional, científica, a las grandes dudas de la Naturaleza que después no se pudieron comprobar porque la filosofía tomó otros rumbos con Sócrates y porque carecían de los adelantos que sólo comenzaron a existir muchos siglos después, con Copérnico; aunque cuatro siglos antes ya el gran Averroes trató de actualizar, en la Córdoba andaluza y moruna, entonces la ciudad más culta del mundo, las ideas científicas de Aristóteles que se basaban en las ciencias de la tierra y de la vida orgánica, no en la contemplación y estudio del universo y el principio del Todo --el arké--, como habían hecho los presocráticos.
¿De dónde viene todo lo que existe, de qué sustancia ha sido creado, cómo se entiende la increíble pluralidad de la Naturaleza, cómo puede ser todo eso explicado en términos matemáticos; cual es, en fin, la esencia y el principio de las cosas? Esa era la idea fija, la monomanía de los filósofos naturalistas--.
Tales había dicho que era el agua; Anaximandro, una sustancia ilimitada a la que llamó “apeiron”; Anaxímenes, el aire; Empédocles, los cuatro elementos –agua, aire, fuego y tierra- y la eterna lucha de los opuestos; Heráclito, el fuego y el incesante devenir, y así otros trataron de darle una respuesta al origen de la Naturaleza.
Pero no fue hasta Leucipo y la Escuela Atomista que la filosofía natural tomó su curso superior, echando las bases teóricas de lo que hoy la ciencia acepta como el arké que tanto buscaron aquellos filósofos: la materia, el átomo.
La idea esencial de Leucipo fue la de afirmar que la Naturaleza está formada por átomos indivisibles e imperecederos que, al actuar entre sí, crean todo lo que existe. Este asombroso descubrimiento, que él sólo hizo, por supuesto, en teoría, no se pudo comprobar hasta el Siglo XX de nuestra era.
No fue Leucipo, sin embargo, quien realizó las mayores investigaciones teóricas sobre el origen y evolución de los átomos, sino su aventajado alumno, Demócrito de Abdera, quien llegó a ser mucho más famoso que él. A veces cuesta trabajo distinguir entre lo que dijo Leucipo y lo que dijo Demócrito que había dicho su maestro, porque las dos obras principales de aquél –Megas Diakosmos –El Gran Orden del Universo-- y Peri Nou –Sobre la Mente-- desaparecieron, así como las setenta obras de Demócrito, pero mucho de lo que éste escribió se supo a través de Epicuro.
(No se puede hablar de Demócrito, el filósofo más genial de la Antigüedad, en tan sólo unos párrafos, por lo que dedicaré otro artículo a su estupenda obra)
4-. Materialismo científico, materialismo histórico y socialismo científico
No debemos confundir el materialismo científico de los filósofos naturalistas, defendido por muchos otros filósofos de ayer y hoy, con el materialismo histórico que Carlos Marx definió, con gran claridad, en su “Crítica a la Economía Política”, cuando dijo:
–“El conjunto de las relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política, a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general”.
Por su parte, Federico Engels creó el término “socialismo científico” para diferenciar al socialismo marxista, basado en el materialismo histórico, de los otros socialismos que no se apoyaban en el mismo principio de filosofía política.
El materialismo científico no tiene nada que ver con la economía ni la política porque se basa en que el origen físico y la evolución del universo, y el nacimiento y desarrollo posterior de la vida orgánica en este planeta --y posiblemente en otros muchos millones de planetas de distintos sistemas estelares--, es un fenómeno material en el que no ha intervenido nada que esté fuera de la Física porque, en rigor, no existe nada fuera de la materia ya que el pensamiento, las ideas, los sentimientos, la voluntad y todo lo que aparenta estar fuera de la Física, no lo está porque depende de un proceso estrictamente químico, o sea físico, que se produce en el cerebro. No existen el espíritu, el alma, el “más allá”, la reencarnación, la “vida eterna” “la divinidad”, “los milagros”, la “Creación” el “pecado”, la “salvación”, el “infierno” ni ninguna otra de esas supremas tonterías.
5-. El origen de las estrellas y los planetas de acuerdo a Leucipo
Veamos, entonces, lo que dijo Leucipo sobre el origen de las estrellas y los planetas, entendiéndose que, al plantearlo de esta forma, se refería también, indirectamente, al origen del universo, o sea al comienzo del tiempo, lo que hoy conocemos como Gran Estallido.
Esto es lo que dijo Diógenes Laercio, en su “Vida de los filósofos más ilustres”, que había dicho Leucipo cinco siglos antes (las notas son mías):
--Que todas las cosas son infinitas y se transmutan entre sí. Los mundos se originan de los cuerpos que caen en el vacuo (Nota: el espacio) y se complican mutuamente.
De su movimiento al tenor de su magnitud se produce la naturaleza de los astros.
--Unas partes del universo están llenas y otras vaciás. Los elementos o principios y los mundos procedidos de ellos son infinitos y vienen a resolverse en aquéllos. Estos mundos se originan así: separados del infinito muchos cuerpos de todas figuras son llevados por el gran vacío y congregados en uno, forman un turbillón (Nota: esto puede identificarse con lo que hoy llamamos “nube de polvo y gas”), según el cual, chocando con los otros y girando de mil maneras, se van separando unos de otros, y se unen los semejantes a sus semejantes.
Equilibrándose y no pudiéndose ya mover por su multitud y peso, las partículas pequeñas corren al vacío externo, como vibradas o expelidas (Nota: no fue hasta el siglo pasado que se pudo conocer que en la formación de un nuevo sistema planetario alrededor de una estrella, después que se separa de la nube de polvo y gas, la materia que no se concreta en planetas y planetesimales es expulsada fuera del sistema planetario, como sucedió en el nuestro en lo que se le llama la “guerra gravitacional” que duró unos 700 millones de años y le dio calma y armonía al sistema solar); las restantes, quedando juntas y complicadas, discurren mutuamente unidas y forman, de figura esférica, la primera concreción o agregado (Nota: o sea los planetas) Esta concreción es separada de los demás por medio de una membrana que lo circuye y contiene dentro todos los cuerpos. Estos cuerpos ya unidos en masa, girando sobre la consistencia de su centro (Nota: movimiento de rotación de los planetas), se va formando otra tenue membrana circular compuesta de las partículas que topa su superficie al tenor de su giro (Nota: ¿la atmósfera?) De esta suerte, se forma la tierra, a saber, permaneciendo juntos los corpúsculos tendientes al centro. Este mismo cuerpo concreto se va aumentando como por membranas, formadas de los corpúsculos externos que allí concurren, pues en fuerza de su giro adquiere cuantos toca (Nota: forma original de plantear lo que muchos siglos después se le llamaría “Ley de la Gravedad)
--Complicados ya algunos de éstos, forman la concreción, la cual es al principio húmeda y lútea, luego secándose con el viento gira del todo e, inflamándose, produce la naturaleza de los astros (Nota: transformación de los planetas de su estado gaseoso original a su estado líquido y sólido)
6-. Los Profetas de la Verdad
La ciencia actual ha probado la verdad del atomismo. Ninguna otra escuela filosófica de la historia ha estado más cerca de la Física actual, a pesar de que se ha probado que los átomos son divisibles, pero aquellos filósofos no tenían los instrumentos para probarlo.
Al desarrollar una concepción mecanicista del universo, Leucipo echó las bases lejanas de lo que en el siglo pasado se llamó Gran Estallido o Big Bang.
Al plantear que las ideas y el alma dependen del movimiento de los átomos, entendiéndose éstos como células, echó también la base para el estudio de las neuronas y de la interacción de los dendrites y los axones en la formación del pensamiento, o sea de las ideas, exponiendo, en forma aún primitiva, la naturaleza del cerebro, y la formación de las ideas como un proceso exclusivamente químico que, como hemos dicho, no tiene que ver con la metafísica ni con nada que esté fuera de la materia.
Leucipo y Demócrito fueron los primeros grandes profetas de la humanidad. Ellos sí merecen que se les construya grandes templos, no llenos de imágenes ni velas ni oro ni marfil ni plata ni misterios, sino extensos edificios llenos de libros que divulguen la eterna verdad de las ciencias.
7-. La armonía de los opuestos
Al margen de todo lo que he dicho en este artículo sobre ciencia y religión, veo con todo respeto y comprensión el reforzamiento de las relaciones amistosas entre el Estado cubano y la Iglesia Católica, como se vio antier, miércoles 3, con la presencia del presidente Raúl Castro Ruz, y de altos prelados religiosos de Cuba y Estados Unidos, en la inauguración del Seminario San Carlos y San Ambrosio, al sureste de La Habana. Millones de cubanos profesan el catolicismo, así como otros millones creen en el materialismo científico y, por supuesto, en el materialismo histórico. Son posiciones respetables porque responden al sincero convencimiento de quienes creen en ellas. Tengo el mayor respeto por la Teología de la Liberación porque interpreta, adecuadamente, las grandes ideas morales del cristianismo primitivo.
Que cada cual crea en lo que estime conveniente, que la religión coexista con la ciencia y la ciencia, con la religión. La búsqueda de la verdad es respetable, aunque se haga no a través de la lógica sino de la fantasía
domingo, 31 de octubre de 2010
EXCOMUNION DE: Don José Miguel Gregorio e Ignacio Hidalgo y Costilla-Gallaga Mandarte
CONOCIDO COMO EL CURA MIGUEL HIDALGO
(Una semana después de haber dado el Grito de Independencia)
“Por la autoridad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, de la Inmaculada Virgen María, Madre del Salvador y de Todas las Vírgenes Celestiales, Ángeles y Arcángeles, Tronos, Dominios Profetas, Apóstoles y Evangelistas; de los Santos Inocentes, que en la presencia del Cordero son hallados dignos de cantar el nuevo coro de los Benditos Mártires y de los Santos Confesores, de Todas las Vírgenes y de Todos los Santos, juntamente con el Bendito Elegido de Dios; SEA CONDENADO JOSE MIGUEL GREGORIO E IGNACIO HIDALGO Y COSTILLA GALLAGA MANDARTE, ex – cura del pueblo de Dolores, LE EXCOMULGAMOS Y ANATEMATIZAMOS desde las puertas del Santo Dios Poderoso, le separamos para que sea atormentado, despojado y entregado a Datán y Abirán y con todos aquellos que dicen al Señor, apártate de nosotros, no deseando tus caminos; como el fuego se aparta con el agua, así se apague la Luz para siempre a menos que se arrepienta y haga penitencia. Amén.
Que el padre que creó al Hombre le maldiga; que el Espíritu Santo que se derrama en el Bautismo le maldiga; que la Santa Cruz de la cual descendió Cristo triunfante sobre sus enemigos le maldiga; que María santísima, Virgen Siempre y Madre de Dios, maldiga; que todos los Ángeles, Príncipes y Poderosos y todas las Huestes Celestiales le maldigan; que San Juan el Precursor, San pedro, San pablo, San Andrés y todos los Apóstoles de Cristo juntos, le maldigan y el resto de los discípulos y evangelistas, quienes con su predicación convirtieron al Universo y la admirable compañía de mártires y confesores; quienes por sus obras fueron dignos de agradar a Dios, le maldigan. Que el Santo Coro de las Benditas Vírgenes, quienes por honor a Cristo han despreciado las cosas del mundo, le condenen; que todos los Santos que desde el Principio del Mundo hasta las edades más remotas sean amados por Dios, le condenen. SEA CONDENADO MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA en donde quiera que esté ya sea en la casa, en el campo, en el bosque, en el agua o en la Iglesia.
SEA MALDITO en vida y muerte. Sea maldito en todas las facultades de su cuerpo. Sea maldito comiendo y bebiendo, hambriento, sediento, ayunando, durmiendo, sentado, parado, trabajando o descansando y sangrando.
Sea maldito en su pelo, sea maldito en su cerebro y en sus vértebras; en sus sienes, en sus mejillas, en su nariz, en sus dientes, y muelas, sus hombros, en sus manos y en sus dedos. Sea condenado en su boca, en su pecho, en su corazón, en sus entrañas, y hasta en su mismo estómago. Sea maldito en sus riñones, en sus ingles, en sus muslos, en sus genitales, en sus caderas, en sus piernas, sus pies y sus uñas. Sea maldito en toda su coyuntura y articulaciones de todos sus miembros; desde la corona de su cabeza hasta la planta de sus pies, no tenga punto bueno. Que el Hijo de Dios viviente con toda su Majestad, maldiga y que los cielos con todos los poderes que los mueven, se levanten contra él, le maldigan y le condenen, a menos que se arrepienta y haga penitencia. Así sea. Amén.
Manuel Abad y Queipo, Obispo de Michoacán, 23 de Septiembre de 1810.
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